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“¿Y si fuera una noche como no hemos visto en cien mil noches? Una noche de hierro, una noche de sangre”. Las palabras de la canción de Serge Reggiani resuenan con especial fuerza en 2025. Los lobos han entrado en nuestras democracias. Y el invierno que se avecina no es sólo climático. Es estratégico, ideológico, civilizador. Se acerca el invierno.

El mundo avanza una vez más hacia la ley del más fuerte. El imperialismo galopa hacia atrás, el multilateralismo retrocede lentamente y las democracias descubren que se han convertido en presas. Los depredadores políticos, económicos y tecnológicos avanzan ahora sin máscaras. El tiempo de la inocencia ha terminado.

El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca el pasado enero aclaró repentinamente la situación. El poder prevalece sobre el derecho, el equilibrio de poder sobre la alianza. Al invitar a Europa a garantizar su propia seguridad, el presidente estadounidense rompe con ochenta años de solidaridad estratégica.