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El termómetro sube, el hielo se derrite y el océano sube. Hasta entonces, la mecánica parecía clara. Pero durante aproximadamente una década, los sensores instalados en los cuatro rincones del mundo han mostrado resultados inexactos. Es evidente que el nivel del mar está aumentando más rápido que la suma de factores conocidos y monitoreados. Esta diferencia en el aumento medio del nivel del mar deja perplejos a los investigadores: ¿qué podría estar causando que el agua suba de esta manera?

Para encontrar la respuesta tuvimos que mirar hacia el abismo. Un equipo internacional, dirigido por la oceanógrafa Anny Cazenave, acaba de publicar un estudio difundido por The Debrief. La observación es clara: las capas oceánicas situadas más allá de los 2.000 metros de profundidad se están calentando y expandiendo, lo que contribuye significativamente al aumento del nivel del mar.

Este calentamiento abismal está lejos de ser anecdótico. Según las estimaciones de los investigadores, este calor profundo añadió alrededor de 0,4 milímetros por año al aumento del nivel del mar entre 2005 y 2022. En conjunto, esto representa casi el 10% del aumento total registrado durante este período. Una cifra suficiente para llenar el vacío que genera dudas entre los científicos desde 2016.

Si este fenómeno ha permanecido invisible durante tanto tiempo es sobre todo por razones técnicas. La red global Argo de más de 4.000 faros a la deriva es la principal herramienta para los científicos del clima, pero estos robots generalmente se detienen a 2.000 metros. Abajo, estaba completamente oscuro para los datos en tiempo real y las profundidades eran realmente desconocidas.

¿Responsable del calentamiento global?

Para sortear este obstáculo, el equipo de Anny Cazenave utilizó un sistema innovador llamado CIGAR. Al cruzar los datos satelitales de la misión GRACE (que mide la masa de los océanos) con modelos informáticos de última generación, pudieron deducir lo que sucedía donde no bajaban los termómetros. “La integración de este profundo calentamiento permite explicar ahora la mayor parte del aumento observado en los últimos años.», subrayan los autores.

Este descubrimiento cambia nuestra visión de la máquina de calor que es la Tierra. Sabíamos que los océanos absorbían más del 90% del exceso de calor generado por las actividades humanas, pero se pensaba que esta energía permanecía almacenada principalmente cerca de la superficie. Hoy vemos que el abismo juega un papel como reservorio mucho más dinámico y preocupante de lo esperado.

La pregunta ahora es: ¿por qué? ¿Es una variación natural o una consecuencia directa de la contaminación humana y el cambio climático? Los investigadores se mantienen cautelosos: “Es posible que esté en juego la variabilidad climática natural, aunque también pueden ser responsables factores antropogénicos, si no una combinación de ambos.», explica el estudio.

El hecho de que masas de agua tan frías y profundas estén empezando a responder al calentamiento global sería una fuerte señal. El agua tiene una inmensa inercia térmica; una vez que el calor alcanza estas profundidades, permanece allí durante siglos. Esto significa que incluso si mañana detuviéramos todas nuestras emisiones de CO22el abismo seguirá expandiéndose lentamente, durante mucho tiempo.



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