Entre el ruido incesante y los olores que suben hasta las tomas de corriente, los cientos de murciélagos que se han posado en el tejado de una casa en Meyzieu, al norte de Lyon (Ródano), están haciendo la vida un infierno a sus habitantes, informa France 3 Auvergne-Rhône-Alpes.
El año pasado el padre “contó más de 400”, se queja. “Psicológicamente fue difícil”. La situación es tanto más difícil de gestionar cuanto que los murciélagos son una especie protegida en Francia.
20.000 euros de trabajo sin resultado
Según Benjamín, que vive en la casa con su pareja y dos hijos de 11 y 14 años, los primeros ejemplares aparecieron hace unos cinco años. La situación se complicó en 2024. “Hicimos intervenir al murciélago SOS desde el principio del problema porque es una especie protegida. Luego la organización nos dijo que la situación no empeoraría y que sólo eran una treintena”, recordó a France 3.
Sin embargo, la situación en realidad ha empeorado. Para el verano de 2025, el ruido será incesante. “Sonaba como un rasguño, como si alguien estuviera llamando a la puerta, y no me refiero al olor que salía de los enchufes”, explica. Y añade: «Cuando llegamos a casa, los olores sorprenden».
La familia ya ha realizado un trabajo de casi 20.000 euros, incluido el relleno de los agujeros y la instalación de lana de vidrio. Sin resultado. Con la ola de calor, los murciélagos han regresado “en gran número” para encontrar refugio bajo los tejados.
El padre ahora quiere ayuda. Sin respuesta de su municipio, lanzó un llamamiento a quienes querían recuperar a los animales y alejarlos de su hogar.
Las 35 especies de murciélagos presentes en Francia y sus habitantes que anidan e hibernan están protegidos por ley. “Cualquier acto de destrucción de individuos o de su lugar de cría se castiga con tres años de prisión y una multa de 150.000 euros”, recuerda la Liga para la Protección de las Aves (LPO) en su sitio web.