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Basilea, 25 de junio (askanews) – El misterio del arte es su capacidad de renovarse, de ofrecer, incluso cuando creemos haberlo visto y oído todo, algo nuevo, algo que tiene el poder de conmover nuevamente. Sucede, no tan a menudo, pero sucede. Por ejemplo, frente a la gran videoinstalación de 7 canales “The Rites of When” de la artista australiana Angelica Mesiti, que forma parte de la exposición “Reverb”, que le dedica el Museo Tinguely de Basilea.

La obra parte del cosmos, de las estrellas, para llegar a una reflexión sobre los pasos de las estaciones y los cuerpos humanos, protagonistas de momentos absolutamente magistrales de la obra, a través de la dimensión ritual. Los dos solsticios sirven como marco de referencia para mirar el mundo, más de 3.600 años de presencia humana y prácticas espirituales.

El efecto es de puro asombro, de una instalación envolvente que recuerda la belleza de la fragilidad, el éxtasis de la incertidumbre, en un mundo que vislumbra un futuro ecológico difícil, pero que sigue siendo de alguna manera nuestro mundo, y la obra de Mesiti sirve para recordárnoslo, así como nos recuerda la fuerza de las resonancias que ciertas obras aún pueden darnos. Y “The Rites of When” lo hace muy bien.

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