Lente_focus_speciale-U20413664153Fid-1440x752@IlSole24Ore-Web.jpg

La lucha contra la evasión fiscal por parte de la Agencia Tributaria prevé 14,5 mil millones para 2026 provenientes de actividades de prevención y control. Para luego aumentar a 14,7 mil millones en 2027 y 14,9 mil millones en 2028. A esto se suma la contribución que llega de la Agencia de Recaudación de Ingresos (Ader) con 14,3 mil millones para este año, casi 15 para el próximo año y 12,5 mil millones para 2028 (ver “Il Sole 24 Ore” del 28 de mayo). Una contribución que podría acercar la previsión (aunque en los últimos años siempre se ha visto mejorada por los datos definitivos) de la factura global para este año a los 29 mil millones. En cuanto a los servicios a los contribuyentes, observamos una curva descendente en los tiempos de espera para la devolución del IVA, que pasará de 70 días en 2026 a 64 días en 2028. Las cifras están contenidas en el nuevo acuerdo de tres años entre el Ministerio de Economía y la Agencia Tributaria que estará en la agenda de discusión con los sindicatos prevista actualmente para el 16 de junio.

Objetivos que son consecuencia directa de lo ya indicado en el PIAO (plan integrado de actividades y organización) y que, como ya se anticipó en esta revista, siempre apuntan a incrementar el número y la calidad de los controles. Un impulso adicional vendrá del uso de nuevas tecnologías y de la llegada de nuevas bases de datos: uno de los principales ejemplos lo representa la combinación de POS y registros telemáticos de recibos, que ya está produciendo un efecto de emergencia estimado en 5,3 mil millones en los primeros cinco meses del año. Para los amantes de las grandes cifras, alineando todas las formas de control (desde el formal al sustancial, desde los temas sujetos a análisis conjunto con la Guardia di Finanza hasta el acceso corto), la Agencia Tributaria pretende alcanzar y superar la marca de 1,2 millones antes de fin de año. Pero los aspectos más importantes van más allá del valor absoluto. Por un lado, porque la tasa de positividad de los controles formales debe ser del 90% y la de los controles ordinarios (de impuestos directos, IVA e IRAP) del 93%, lo que implica que deben ser objetivos focalizados y con capacidad preventiva para identificar posiciones en riesgo de irregularidad. Por otro lado, porque la labor de prevención radica precisamente en la evaluación del riesgo de incumplimiento y en el seguimiento de los sujetos con alto riesgo tributario aprovechando el apalancamiento de las bases de datos y la tecnología. El puesto de “inteligencia artificial” también prestará apoyo en el análisis de datos, pero como ya se indica en las directrices publicadas por el director Vincenzo Carbone el pasado mes de octubre, todos los procesos giran en torno a la centralidad humana de los funcionarios de la Agencia y ninguna evaluación o control dependerá jamás de una máquina. Entre los objetivos en materia de control, cabe destacar la gran atención prestada al fenómeno de los números de IVA abiertos y cerrados (9.000 en 2026, 9.500 en 2027 y 10.000 en 2028) y la cuestión de las irregularidades en las propiedades, con un total de 190 mil cartas durante todo el trienio entre informes de propiedades que no están actualizadas en el Registro de la Propiedad y aquellas destinadas a quienes deberían haber actualizado los valores después. Intervenciones en el edificio. Bonificación (Superbonus, ahorro energético o reformas).

Luego queda la importante inversión en prevención. Esta sección incluye, entre otras cosas, cartas de cumplimiento (el objetivo es 7,2 millones para los tres años de duración del acuerdo) con el compromiso de una nueva reducción de los “falsos positivos” destinados a liquidarse en una proporción inferior o igual al 3% para 2026 y 2027 y inferior o igual al 2% para 2028. El objetivo es también evaluar el resultado del esfuerzo en esta dirección. Es por ello que también se utilizarán herramientas de análisis de datos para comprobar la efectividad del envío de alertas, así como de todas las acciones que favorezcan el cumplimiento del seguimiento de ingresos.

No basta con mejorar la capacidad de control. Por ejemplo, el objetivo es acortar la cadena de recuperación con un objetivo específico sobre la transferencia de deudas al agente de recuperación dentro de los 120 días siguientes a la firmeza de la disposición para la evaluación y el control de los requerimientos: el objetivo es alcanzar el 87% en 2026 y luego el 90% en 2027 y 2028. En lo que respecta específicamente al plan relativo a la recuperación de la Agencia Tributaria (anexo 4 del acuerdo), se desarrolla un modelo operativo que se estructura en torno a actividades, importantes retrasos y campañas específicas. También en este caso, la ayuda puede provenir de los activos de información, que se enriquecerán aún más con los datos de la factura electrónica proporcionados por la Agencia Tributaria, según lo previsto en la última maniobra de análisis destinada a iniciar procedimientos de ejecución ante terceros. Por citar sólo las cifras en juego para 2026, se espera la activación de 1,6 millones de procedimientos, incluidos procedimientos cautelares como controles administrativos e hipotecas (53%) y procedimientos ejecutivos como ejecuciones hipotecarias (47%). Mientras que el volumen de documentos (facturas de pago, avisos y recordatorios) estimado para el presente año es de entre 24 y 31 millones de documentos.

Referencia

About The Author