Marine Le Pen explota el 19 de diciembre. No es de extrañar que se haya revisado el presupuesto estatal para 2026. Protagonistas impotentes pero activos de los debates de otoño en la Asamblea, los diputados de la Agrupación Nacional (RN) estaban ansiosos por abandonar la escena, especialmente su líder. Por aversión al “esfuerzo inútil”, como suele bromear, y sobre todo para poder dedicarse a su destino personal.
Desde el martes 13 de enero hasta el 12 de febrero, el líder de extrema derecha aumentará el número de viajes de ida y vuelta entre el Palacio de los Borbones y la isla de la Cité. Al principio esperaba que esta nueva secuencia judicial no interfiriera con la campaña electoral municipal. El tribunal de apelación decidió de otra manera, acelerando el calendario para pronunciarse con la mayor antelación posible con respecto al plazo presidencial de 2027. El mismo que Marine Le Pen vigila desde hace tiempo y cuyo acceso, hasta la fecha, le está prohibido.