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Luca De Lellis

Más de cien audiencias, aparatos incautados, veneno casero y una pregunta: ¿quién envenenó a Antonella y Sara? Este es el caso que mantiene en vilo a Molise, y no sólo eso, desde hace meses. Cuatro meses después del crimen, la investigación entra en su fase más candente y los investigadores exploran nuevas vías para revelar el nombre de quien, el 28 de diciembre, acabó con la vida de Antonella Di Ielsi, de 50 años, y de su hija Sara Di Vita, de 15, fallecidas en el hospital Cardarelli de Campobasso. Al principio pensamos que se trataba de una simple intoxicación alimentaria. Entonces llegó el punto de inflexión: en la sangre de ambas mujeres había ricina, uno de los venenos más mortíferos del mundo.

Cien testigos, cinco sospechosos

Continúan las audiencias en la comisaría de Campobasso: los testimonios recogidos por el Flying Squad han superado el centenar entre familiares, conocidos y amigos de la familia. Y el perímetro se está reduciendo. Según fuentes de la investigación, los sospechosos son ahora “cuatro o cinco personas como máximo”. La atención se centra en el círculo familiar y en cinco personas que estuvieron en contacto con las víctimas en los días previos a la enfermedad. El 30 de abril también fue el turno de denunciar para el marido y padre Gianni Di Vita: cinco horas de audiencia en comisaría. Su abogado, Vittorino Facciolla, aclaró públicamente que su cliente había descartado tensiones familiares o motivos de resentimiento, diciendo que no tenía pruebas para imaginar quién podría haber querido atacar a su familia.

Otra cuestión es la del modo de funcionamiento. ¿Cómo se administró el veneno que acabó con la vida de las dos mujeres? La hipótesis examinada por los investigadores es que el ricino, sustancia incolora e inodora, por lo tanto imposible de detectar en el paladar, se habría disuelto en el agua que se bebió durante la cena del 23 de diciembre. Su marido Gianni dio negativo en las pruebas de toxicología. Entre las nuevas revelaciones está que los investigadores creen que el veneno se hizo artesanalmente a partir del procesamiento de semillas de ricino, una planta común en Molise, disponible en viveros y jardines privados.

Teléfonos y enrutadores bajo la lente

Otra novedad es el registro por parte de la Policía Científica del domicilio familiar, útil para incautar todos los dispositivos electrónicos: teléfonos móviles, ordenadores, tabletas y memorias USB. Atención especial a los enrutadores de red: los registros de conexión podrían revelar qué dispositivos se conectaron al WiFi doméstico durante los días clave de la investigación. La investigación de la fiscalía de Larino, dirigida por la fiscal Elvira Antonelli, se desarrolla por dos vías: doble homicidio intencional contra desconocidos y homicidio involuntario contra cinco médicos Cardarelli, que inicialmente no reconocieron los síntomas del envenenamiento. La respuesta a la pregunta que tiene en vilo a Molise podría estar escondida en un diario de navegación, en un gato, en un router apagado desde hace meses en una casa embargada.

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