Aviso de conclusión de las investigaciones de la Fiscalía de Prato a nueve sospechosos de la explosión en el almacén de Eni en Calenzano, que, el 9 de diciembre de 2024, causó 5 muertos, 27 heridos y daños importantes. Siete de ellos son directivos y supervisores de Eni, dos de la empresa contratista Sergen. Se les acusa de varios cargos de homicidio involuntario, desastres negligentes y lesiones. Por el contrario, el incidente probatorio que duró un año excluye la posibilidad de que Eni spa fuera condenada por una infracción administrativa dado que, según la fiscalía, “el modelo organizativo resultó ser correcto” y “no surgió ninguna emergencia debido a un vínculo etiológico entre las predicciones del modelo y los hechos” ocurridos.
En cuanto al cumplimiento del modelo organizativo por parte de Eni spa, la fiscalía indica que no puede cuestionar la falta de control por parte de la patronal Patrizia Boschetti, representante legal de la dirección operativa de los depósitos de Centro Eni, empresa de la que también depende el depósito de Calenzano.
Por tanto, la notificación de investigación se notifica a los sospechosos Luigi Cullurà, Carlo Di Perna, Marco Bini, Andrea Strafelini, Elio Ferrara, Emanuela Proietti, Enrico Cerbino – todos ellos desempeñando diversas funciones en la plantilla de Eni -, así como a Francesco Cirone, empresario de la empresa que realiza los trabajos en el depósito, Sergen srl, y a Luigi Murno, director de la propia Sergen.
Además, el Ministerio Público preparó otra notificación paralela de cierre de investigaciones por delitos ambientales relacionados con el presunto derrame de petróleo en una zanja adyacente al depósito de Eni en Calenzano: el documento fue notificado a Patrizia Boschetti, como representante legal del Centro Eni spa; Luigi Cullurà, director del depósito de Eni en Calenzano; Marco Bini.
En una larga nota firmada por el fiscal Luca Tescaroli, se explica que “al final del incidente probatorio, el contenido de la hipótesis de investigación se confirma en las líneas esenciales”, por lo que “el accidente de trabajo era concretamente previsible, si se hubiera realizado un análisis adecuado de los riesgos y de las condiciones de funcionamiento, y evitable, si se hubieran seguido correctamente los procedimientos de seguridad, protección y planificación obligatorios para la intervención que Sergen debía realizar”. Entre los errores “imperdonables”, Eni admitió la presencia de fuentes de ignición – como el motor de combustión de la plataforma elevadora utilizada para el mantenimiento de las líneas de carga de combustible – fuentes “que generaban calor” en una zona con riesgo de explosión.
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