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El CLA siempre ha ocupado un lugar especial en la gama Mercedes: demasiado pequeño para ser un auténtico sedán, demasiado sofisticado para ser tratado como un coche del segmento B. Desde su aparición en 2013, ha atraído a una clientela joven, preocupada por su imagen, dispuesta a aceptar algunos compromisos estéticos a cambio de una silueta coupé y una marca prestigiosa en la parrilla. Con esta nueva generación, completamente diferente de la anterior, construida sobre la nueva plataforma MMA compartida con sus “primos” GLA y GLB, Mercedes sube considerablemente el listón en todos los frentes: un diseño más refinado, tecnología de segmento superior y una gama de motores totalmente electrificados, con un adiós definitivo al diésel. La versión que probamos es el CLA 200 en acabado Premium: un motor de gasolina 1.5 turbo ciclo Miller de 163 CV asociado a un motor eléctrico de 30 CV insertado en la caja de cambios robotizada de doble embrague, para un sistema híbrido suave de 48 voltios. El precio es de 55.115 euros. La gama parte desde los 47.326 euros para el CLA 180 de 136 CV, y se extiende hasta la versión 4Matic con tracción total, disponible con los dos motores más potentes.

Tamaño y diseño

El nuevo CLA ofrece unas dimensiones de 472 cm de largo, 186 cm de ancho y 147 cm de alto, con una distancia entre ejes de 279 cm. En comparación con la generación anterior, la longitud aumenta unos 10 cm y la distancia entre ejes se amplía en casi 5 cm, cifras que en teoría deberían traducirse en más espacio a bordo, y que en parte lo hacen. El peso ronda los 1.630 kg en la versión 200 de tracción delantera.

El diseño es el punto de partida obligatorio para cualquier conversación sobre el CLA, y esta generación merece un análisis cuidadoso. Se confirma la silueta del coupé de cuatro puertas, con un techo inclinado que se inclina hacia atrás con elegante continuidad y tiradores retráctiles que contribuyen a un perfil elegante y aerodinámico: el valor Cd de 0,21 se encuentra entre los mejores de la categoría. El frontal sigue el nuevo lenguaje de diseño de Mercedes: las luces de circulación diurna perfilan la estrella de tres puntas, mientras que una franja luminosa conecta las luces delanteras y traseras, un detalle visual especialmente logrado de noche. La parrilla es abierta en la versión híbrida -a diferencia de la de malla de la eléctrica-, emergiendo discretamente el logo central. Los costados son largos y limpios, con una línea de cintura marcada pero bien equilibrada. El resultado es un coche que a primera vista parece más grande de lo que es, con proporciones armoniosas que ocultan bien sus 472 cm de longitud.

Interiores y tecnología.

Subir a bordo del CLA 200 Premium es una experiencia que requiere inmediatamente un momento de adaptación visual: el salpicadero está enteramente ocupado por un rectángulo de pantallas. En la versión probada -con la tercera pantalla incluida en el acabado Premium- encontramos un salpicadero digital de 10,25 pulgadas, una pantalla central de 14 pulgadas y una tercera pantalla de 14 pulgadas delante del pasajero, esta última dedicada al entretenimiento y -curiosamente- incluso a los videojuegos. El sistema operativo es el nuevo MB.OS de cuarta generación, desarrollado con Microsoft y Google, con un asistente de voz basado en inteligencia artificial capaz de soportar conversaciones naturales y con actualizaciones de software inalámbricas. Los gráficos son claros y bien organizados, con las funciones principales aún visibles en la parte inferior de la pantalla central.

En cuanto a los controles físicos, Mercedes ha corregido uno de los fallos más criticados de la generación anterior: vuelven la rueda de volumen de audio y la palanca de conducción semiautónoma en el volante, ya no sólo táctiles. Quedan algunas observaciones críticas: la palanca del freno de mano está oculta a la izquierda del salpicadero, fuera del alcance del pasajero en caso de emergencia, y los botones de las ventanillas de la puerta del conductor están divididos de forma poco intuitiva: dos botones que cambian de función mediante un tercer botón. La palanca de cambios en la columna de dirección libera espacio en el túnel para almacenamiento, pero requiere retirar una mano del volante para cambiar de marcha en modo secuencial, una solución menos inmediata que las levas convencionales. El techo panorámico de cristal es de serie en toda la gama. Una elección que aporta luminosidad al habitáculo y compensa en parte la sensación de “cierre” que crea el techo inclinado.

El espacio es el compromiso estructural del CLA y no debe ocultarse. Te sientes cómodo en el frente, los asientos son cómodos y están bien diseñados, y la calidad de construcción es la que esperarías de un Mercedes. El espacio detrás es un poco estrecho, pero es comprensible dada la forma inclinada del techo. El sofá es cómodo para dos personas; el tercer pasajero paga tanto por el ancho reducido como por la presencia del túnel central. El maletero es de 405 litros para todos los CLA de la lista de precios: un buen equilibrio entre las dimensiones del vehículo y las necesidades de transporte.

Prueba de carretera

El motor es uno de los inesperados protagonistas de este CLA. El turbo 1.5 ciclo Miller, desarrollado por Mercedes y producido en colaboración con Geely, funciona según un principio que limita las pérdidas de energía manteniendo abiertas las válvulas de admisión durante más tiempo, con un beneficio directo sobre la eficiencia. Combinado con el motor eléctrico de 30 CV integrado en la caja de cambios robótica de doble embrague de 8 velocidades, el sistema híbrido suave de 48 voltios ofrece un total de 163 CV y ​​un par que, en la práctica, es más rápido de lo que sugieren las cifras. Además de las cifras que indican 232 km/h máxima y 8,0 segundos de 0 a 100 por hora, la berlina alemana ofrece un gran placer de conducción, creado por una dirección ligera cuando es necesario y receptiva a alta velocidad, por un chasis bien adaptado a la suspensión y por un cambio de marcha suave al cambiar de marcha.

El eje delantero de doble brazo inferior, una variación evolucionada de la tradicional configuración MacPherson, y el eje trasero multibrazo de cinco brazos garantizan una mayor precisión y comodidad de lo que uno esperaría de un automóvil de este segmento. El CLA entra rápidamente en las curvas, el balanceo de la carrocería es contenido y la dirección tiene una sensación consistente y progresiva. La caja de cambios es suave en los cambios regulares, con una ligera tendencia a la lentitud en el modo Comfort que se soluciona seleccionando el modo Sport. Al acelerar a fondo, el 1.5 emite un rugido (artificial) que no es nada desagradable, pero que delata su carácter de cuatro cilindros bajo carga. La insonorización a velocidad de crucero, sin embargo, es eficaz: en la carretera sólo se oye un cierto ruido de rodadura de los neumáticos, que no resulta molesto. Los frenos están bien modulados, sin las incertidumbres que a veces caracterizan a los sistemas híbridos en la primera fase del pedaleo: desde este punto de vista, Mercedes ha llenado en parte las lagunas que siempre ha demostrado haciendo que la frenada de sus coches eléctricos y electrificados sea intuitiva y modular. El consumo medio registrado fue de 16,4 km/l, con picos de 19 km/l o más, especialmente en vías extraurbanas, mientras que en ciudad puede bajar hasta los 12 km/l, con el pie pesado.

Precios y consideraciones finales

La gama híbrida del CLA se divide en tres motorizaciones y cuatro niveles de equipamiento. Empezando por el CLA 180 de 136 CV en versión Advanced por 47.326 euros, pasando por el CLA 200 de 163 CV en versión Advanced por unos 50.028 euros y el Premium por 55.085 euros, hasta el CLA 200 4Matic con tracción total por unos 51.834 euros en versión Advanced. Para aquellos que necesiten más espacio de carga, ya está disponible el CLA Shooting Brake, con precios unos 1.500 euros más altos que el sedán. El equipamiento de serie ya es completo en todos los niveles de equipamiento, con techo de cristal y al menos dos pantallas siempre incluidas en el precio.

El Mercedes CLA 200 Hybrid es un coche de éxito que convence en casi todos los aspectos excepto en uno, el espacio trasero, que, sin embargo, es una limitación intrínseca de su forma y no un error de diseño.

Quien compra un CLA sabe lo que está eligiendo: un sedán con perfil de cupé, con una tecnología a bordo de una categoría superior al precio de venta y un carácter de conducción sorprendentemente vivaz para un híbrido suave. Los 55.085 euros de la versión probada es una cifra elevada, pero el producto que te llevas a casa tiene la calidad que lo justifica.

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