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Momentos de pánico se viven en el cielo griego. A bordo de un Boeing 737 de Ryanair, que despegó de Salónica con dirección a Múnich, se desprendió un pedazo del motor, Golpear y romper una ventana. El impacto provocó una fuerte descompresión dentro del avión y un hombre de 61 años, sentado junto a la ventana dañada, corría peligro de ser succionado. Un precedente similar ya se había producido en enero de 2024, cuando un Boeing 737 Max 9 que partía de Portland, Estados Unidos, con destino a California, se vio obligado a realizar un aterrizaje de emergencia tras una puerta rota.

el anterior

El vuelo de Alaska Airlines llevaba 174 pasajeros y seis miembros de la tripulación. La tragedia se evitó porque los asientos cercanos al agujero estaban vacíos y los pasajeros llevaban abrochados los cinturones de seguridad. El aterrizaje de emergencia fue exitoso y los pasajeros y miembros de la tripulación resultaron ilesos.

Tras el accidente, todos los aviones Boeing de la aerolínea fueron sometidos a inspecciones.

El caso del iPhone

Tiempo después de los hechos, un iPhone de uno de los pasajeros fue encontrado sin rayones y aún funcional después de una caída desde cinco mil metros.

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