Los tres partidos semanales regresan para el Milán, el siguiente contra la Fiorentina a pocas horas (el club no se ocupa de ello, dejando las quejas sólo a Milanello, ndr) y el partido del jueves por la noche contra el Génova, y aquí surge la necesidad de crear un volumen de negocios mínimo teniendo en cuenta las cifras disponibles. Modric ciertamente se queda en el banquillo, Jashari al frente, es posible que Ricci también llegue con él en el centro del campo (en lugar de Fofana), mientras que en ataque la recuperación de Nkunku es la buena noticia (con Leao encontrado más sereno por Allegri “porque marca goles y por eso se olvida de cosas que no tienen que ver con los partidos de fútbol”), además de la posible salida desde el primer minuto de Fullkrug. He aquí los puntos principales y luego está el plato fuerte representado por las polémicas tras el Milán-Génova con la intervención de Daniele De Rossi, que critica la moral milanesa por el scavetto de Pavlovic antes del penalti fallado por Stanciu (“Espero otro comportamiento del Milán, no somos los idiotas del pueblo, el árbitro tenía que protegernos”). Sobre este punto, Allegri calma el debate comentando primero el gesto de su defensor (“ésta es también la belleza del fútbol, después de un tiempo son episodios que te hacen sonreír”) y luego se abstiene de responder a la severa intervención del entrenador del Génova (es amigo del padre con el que jugó en Livorno, ndr.) que hubiera querido más que una advertencia. ¿La guillotina?
Hoy en Florencia lo que cuenta es el presente, no el pasado. Como aclarador de minas, Allegri también interviene cuando es necesario intervenir sobre el tema más discutido del curso arbitral y sobre el uso que se hace del VAR. Es una lectura casi notariada: “Nuestro equipo de árbitros es bueno, el VAR hasta ahora ha ofrecido ayuda para algunos episodios resueltos positivamente, por lo que tendremos que encontrar un equilibrio, difícil de lograr cuando se trata de lecturas subjetivas”. En el fondo queda el viaje a Florencia (“nos encontraremos con un ambiente difícil”) con una corrección pública por hacer (“cuando al inicio del campeonato hice la lista de candidatos para la Liga de Campeones, olvidé mencionar a la Fiorentina, sentí pena por Stefano Pioli, a quien considero un gran entrenador”).
El enigma subyacente siguen siendo los 11 puntos perdidos con los equipos pequeños y medianos, que una vez más se han convertido en un tema candente para la posición de la Fiorentina en la clasificación. Allegri es inflexible: “No esperaba que estuviera en esta posición, porque para nosotros estos son los puntos que merecemos. Y en lugar de perseguir los condicionales, tenemos que pensar en mejorar”.