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Desde Corea y Japón hasta Canadá-Estados Unidos-México. Veinticuatro años después, Vincenzo Montella vuelve a respirar el aire del Mundial: en 2002 vivió la aventura del equipo de Trapattoni como jugador que acabó (también) a manos del árbitro Moreno, hoy la afronta como seleccionador de Turquía. Precisamente en este campeonato del mundo en Asia consiguió su mejor resultado: un tercer puesto al que sólo le siguieron decepciones.

Sí, porque al técnico italiano le correspondió devolver a la selección de Mezzaluna al escenario futbolístico más importante gracias al doble play-off ganado contra Rumanía y Kosovo. Una hazaña para el entrenador que llevó al club turco Adana, donde también jugó Balotelli, a los play-offs de la Conference League y que luego firmó un contrato con la federación en 2023 (un contrato de tres años valorado en unos 2 millones de euros) para entrenar a la selección nacional. Con una cláusula incluida en el acuerdo: en caso de recurso de la Roma, con la que ganó el Scudetto en junio pero en 2001, podría quedar en libertad.

El nuevo llamamiento de Trigoria nunca llegó (la única experiencia de tres meses y medio en el banquillo de los Giallorossi se remonta a 2011) y Montella estaba convencido de los méritos del proyecto. “Me siento turco y pienso como turco”, afirma el exdelantero, cuarto italiano en entrenar a la selección otomana. La escoltaron hasta el aeropuerto de Estambul, donde abordaría el vuelo transatlántico en unos 100 coches rojos, muchos de ellos con bandera nacional.

Los jóvenes Arda Güler y Kenan Yildiz (que deben compensar el desafortunado final de temporada de la Juventus) son los nombres fuertes, pero las figuras clave del equipo también son Kadioglu y Kokcu, que son figuras clave en este equipo. El debut contra Australia en Vancouver el domingo en la madrugada pero el partido más esperado es el de Estados Unidos el 26 de junio.

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