Liputan6.com, Yakarta Varias autopistas de peaje en Indonesia vuelven a estar en el punto de mira debido al bajo volumen de tráfico, aunque están en pleno funcionamiento. Las altas tarifas y la falta de conectividad con los canales de distribución son los principales obstáculos para el bajo uso de los peajes.
Este problema surgió porque había 21 tramos de carreteras de peaje en Indonesia con niveles de tráfico inferiores al 50 por ciento de los supuestos establecidos en el Acuerdo de Concesión de Carreteras de Peaje (PPJT). Estos datos se refieren a la realización en 2024.
Según el director ejecutivo del Centro de Estudios de Infraestructura Estratégica (PUKIS), Gibran Sesunan, el principal problema reside en la propia planificación del gobierno. Consideró que el estudio de viabilidad que hasta ahora ha servido de base para la construcción de la autopista de peaje es demasiado optimista y poco realista en cuanto a las condiciones económicas y los patrones de movilidad de la comunidad.
“El optimismo excesivo significa que las proyecciones de tráfico en los estudios de viabilidad no coinciden con la realidad. Como resultado, muchos proyectos terminan perdiendo dinero y teniendo dificultades para cumplir con los estándares mínimos de servicio”, dijo Gibran, el sábado (11/8/2025).
También destacó los altos aranceles como el principal factor inhibidor. Varios ejemplos de autopistas construidas con orientación logística muestran que la infraestructura presentada no aporta del todo valor añadido a la cadena de suministro nacional.
De hecho, mejorar el acceso a la logística desempeña un papel importante como columna vertebral de la conectividad económica y puede fomentar el fortalecimiento del crecimiento económico.
Hasta ahora no ha habido medidas concretas para reducir las tarifas ni revisar el diseño del negocio de las autopistas, que no ha conseguido atraer usuarios. De hecho, el problema del bajo tráfico en hasta 21 tramos de autopistas de peaje tiene el potencial de convertirse en una bomba de tiempo, como la falta de retorno de la inversión, que podría obstaculizar el desarrollo y la construcción de nuevos proyectos de autopistas de peaje en el futuro, e incluso obstaculizar el crecimiento económico.