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Una hija de Diego Maradona, Gianinna, denunció este martes en el juicio las circunstancias de la muerte de su padre en 2020, una “total y horrible manipulación” de la familia por parte del equipo médico que rodeó a la leyenda del fútbol argentino en las últimas semanas de su vida.

“La manipulación fue total y horrible, me siento como un idiota”, dijo Gianinna, de 36 años, apuntando particularmente a tres de los acusados ​​juzgados en San Isidro, cerca de Buenos Aires, por negligencia potencialmente fatal. “Confié en estas tres personas y lo único que hicieron fue manipularnos y dejar a mi hijo sin abuelo”, dijo en la audiencia.

Siete profesionales (médico, psiquiatra, psicólogo, enfermeros) están siendo juzgados por su posible responsabilidad en la muerte de Maradona, quien falleció a los 60 años por una crisis cardiorrespiratoria y edema pulmonar, solo en su cama en una residencia alquilada, donde convalecía tras una neurocirugía sin complicaciones.

Los médicos tenían “otra estrategia”, dice la familia

Respondiendo a las preguntas de la fiscalía, Gianinna no entró en detalles sobre la “manipulación” que denunciaba, pero describió un clima general en el que la familia, en particular ella y su hermana mayor Dalma, se sentían mal informadas e incluso mantenidas al margen.

“Ellos eran los que estaban a cargo, los que habían establecido cómo iba a ir después de la operación. Les hacíamos las preguntas y ellos respondían si habían hablado con la empresa de salud. Ellos fueron los que nos guiaron a nosotros, sus hijos, para saber cómo seguir adelante”, explicó.

“Nos dijeron que era importante darle espacio, que él pudiera decidir si necesitaba ver a alguien. No lo presionen”, recordó. Más allá de lo que dijeron con nosotros, tenían al mismo tiempo otra estrategia”, denunció, sin dar explicaciones.

Los acusados, invocando la muerte natural de Maradona, niegan cualquier responsabilidad por la muerte, ocultando un papel segmentado detrás de su especialidad, o incluso transfiriendo la responsabilidad a otros. Se enfrentan a entre 8 y 25 años de prisión.

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