El Mundial de 2026 marcó un punto de inflexión con la generalización de las “pausas para enfriar” en todos los partidos. Presentado por la FIFA como una medida para proteger a los jugadores del calor extremo, este desarrollo plantea, sin embargo, numerosas preguntas sobre su aplicación, su impacto en el juego y los intereses económicos que lo acompañan. Una mirada a una norma que podría tener una influencia duradera en el futuro del fútbol, sin ser unánime.