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Rojo, verde, blanco, amarillo y sobre todo azul. Digno de una fotografía de clase, el fresco humano creado por los 26 Bleus y su equipo, entre ellos el entrenador Didier Deschamps y su asistente Guy Stéphan, trae buenos recuerdos.

En su hotel, los jugadores de la selección francesa presentes en el Mundial vistieron las camisetas de los clubes formadores “donde nació su pasión por el fútbol, ​​donde empezó todo”, para “rendirles homenaje”.

Jean-Philippe Mateta (Sevran), Manu Koné (Villeneuve-la-Garenne), Rayan Cherki (Saint-Priest), Robin Risser (Bennwihr) y Désiré Doué (Rennes), lucen con orgullo la ropa de su infancia y sonríen en sus rostros. Una oportunidad para firmar camisetas de compañeros, pero también para divertirse, especialmente entre antiguos socios del mismo club.

Es el caso de Kylian Mbappé y William Saliba, ambos formados bajo el color verde del AS Bondy, sobre quién es “el rey de la ciudad”. Ambiente agradable, la víspera del primer partido de la fase de grupos contra Senegal, este martes a las 21 horas.

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