Nueva York espera su primera final de un Mundial. No ajena a los grandes eventos, aunque no sean del calibre del acto final del campeonato mundial, la Gran Manzana está lista para recibir a fanáticos y estrellas de todo el mundo para escribir el capítulo final de los 39 días de la Copa del Mundo entre Estados Unidos, Canadá y México.
Durante la final hispanohablante entre Argentina y España las estrellas no sólo estarán en la cancha. Se espera a Donald Trump en las gradas y, junto al número 1 de la FIFA, Gianni Infantino, premiará al equipo ganador. Pero su aliado sudamericano, Javier Milei, está notablemente ausente: afortunadamente, seguirá el partido desde la residencia presidencial como ha hecho en todos los partidos de su equipo desde el inicio del torneo.
Por España estará presente toda la familia real: el rey Felipe VI, la reina Letizia, la princesa de Asturias Leonor y la infanta Sofía. Una presencia importante pero capaz de evitar que la política eclipse el partido dadas las recientes tensiones. De hecho, en los últimos meses, Trump ha dirigido fuertes críticas a Madrid, calificándola de “causa perdida” y llegando incluso a considerar un embargo de sus productos tras el duro golpe del presidente español Pedro Sánchez contra Irán.
En las gradas también estará el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, así como una larga lista de celebridades desde Hollywood hasta el mundo de la música, pasando por Wall Street. Una gran cantidad de estrellas, entre ellas Laura Pausini y Tom Cruise, asistirán a la ceremonia de clausura de la Copa del Mundo programada antes del inicio, así como al primer espectáculo de medio tiempo en la historia del torneo.
Tras la Super Bowl, la FIFA ha previsto un espectáculo de entretiempo en el que participarán Madonna, Shakira y Justin Bieber, y que ya ha generado mucha polémica, al igual que la introducción de pausas para refrigerio.
En East Rutherford, donde se encuentra el MetLife Stadium, la seguridad ya es estricta antes del partido. La policía local cuenta con el apoyo de agentes federales y el Servicio Secreto para desarrollar planes precisos y detallados. El domingo debería haber terminado la ola de calor que ha asolado la ciudad en los últimos días. Y esperamos que para entonces también haya desaparecido la alerta sobre la calidad del aire: los incendios en Canadá han envuelto a Nueva York en una espesa neblina, lo que ha obligado a las autoridades a levantar la guardia, reanudar la distribución de mascarillas e instar a los residentes a limitar las actividades al aire libre.
Mientras tanto, la proximidad de la final ha reavivado la polémica sobre la elección de Nueva York como sede de este importante choque. El MetLife Stadium, rebautizado como NyNj Stadium para el Mundial, fue considerado desde el principio como el peor de los 16 estadios que albergaron el torneo. Se trata de una nave espacial diseñada sin creatividad y colocada en medio de un aparcamiento, alejada de todo y de difícil acceso para los fans. Los jugadores de la NFL, que lo utilizan con más frecuencia que los de fútbol americano, llevan mucho tiempo expresando dudas sobre la calidad del campo. Un análisis compartido por los entrenadores y jugadores del Mundial que tuvieron la oportunidad de probarlo: para ellos también las condiciones del terreno de juego son esencialmente dolorosas debido a que el césped es demasiado corto y la superficie irregular. Para la final, según los observadores, no era sin duda la elección más adecuada, pero en la decisión prevaleció el encanto de Nueva York y las facilidades que ofrece para albergar grandes eventos.
Reproducción reservada © Copyright ANSA