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La carrera contra el tiempo para salvar la vida de Narges Mohammadi vuelve a colocar la cuestión de los derechos humanos en Irán en el centro de la atención internacional. El disidente, detenido desde hace meses Prisión de ZanyánFue hospitalizada de urgencia tras un grave empeoramiento de su estado físico: según su familia y la fundación que lleva su nombre, su vida corría peligro.

La noticia converge en un cuadro clínico extremadamente crítico, agravado – informan los familiares – por meses de atención inadecuada y retrasos en el acceso a tratamientos especializados. Según sus abogados que la visitaron, parece que tiene un ataque al corazón a finales de marzo. En ese momento, parecía pálida, con bajo peso y necesitaba una enfermera para caminar.

Condiciones críticas y hospitalización de emergencia.

Su familia dijo el viernes que la mujer de 54 años había sido trasladada de una prisión en el noroeste de Irán a un hospital local, calificando la decisión como de “último minuto” que podría llegar demasiado tarde. Según los informes, Mohammadi fue trasladado al hospital de Zanjan tras repetidos episodios de pérdida de conciencia y un infarto de miocardio.

La fundación familiar habla de un “empeoramiento catastrófico» e informa que el activista se encuentra en cuidados intensivos cardíacos, con parámetros inestables y necesidad de oxígeno.

La prensa internacional también confirma la gravedad de la situación: Mohammadi habría sufrido un grave episodio cardíaco, con pérdida del conocimiento y una presión arterial peligrosamente baja. Su hermano, que vive en Noruega, dijo el sábado bbc: “Su presión arterial bajó dramáticamente y no pudieron estabilizarla.”

Las acusaciones: trato denegado y responsabilidad de las autoridades iraníes

La historia adquiere una fuerte dimensión política. Familiares, abogados y organizaciones de derechos humanos acusan a las autoridades iraníes de negarle atención adecuada durante meses, lo que ha contribuido al deterioro de las condiciones del prisionero.

En particular, el Me niego a trasladarla a un establecimiento especializado en Teherán, donde pudo ser seguida por su equipo médico.

El presidente del Comité Noruego del Nobel hizo un llamamiento directo: sin la atención adecuada, su vida está en manos de las autoridades iraníes. La familia es aún más explícita: mantener a Mohammadi en prisión, en las condiciones actuales, equivale a una “sentencia de muerte”.

La hospitalización de Nobel reaviva las tensiones entre Irán y la comunidad internacional por el respeto de los derechos fundamentales. Mohammadi es una de las figuras emblemáticas de la lucha por los derechos de las mujeres y contra la pena de muerte en el país.

En 2021 comenzó a cumplir una condena de 13 años por “actividades de propaganda contra el estado” y “colusión contra la seguridad del Estado”, acusaciones que ella siempre ha negado. En diciembre de 2024, se le concedió una liberación temporal de la famosa prisión de Evin de Teherán por motivos de salud.

Detenido

Nuevamente en diciembre de 2025, fue condenada a más años de prisión, tras ser declarada culpable de “conspiración y conspiración criminal” y “actividades de propaganda”, afirmó su abogado.

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