Roma, 27 de mayo (Adnkronos Health) – La salud de la mujer no es sólo una prioridad clínica, sino una palanca estratégica para la sostenibilidad del Servicio Nacional de Salud y para la medicina del futuro. Este es el mensaje central del evento “Aquí, por la salud de cada mujer”, promovido hoy en Roma por Organon Italia, que reunió a representantes de instituciones, de la comunidad científica y de la medicina general para discutir las transformaciones demográficas y epidemiológicas en curso y promover un nuevo enfoque de la salud de la mujer. El periodista Gianluca Semprini dirigirá los debates a lo largo de la jornada. A lo largo de la jornada se desarrolló un profundo debate entre instituciones, médicos y expertos sobre los cambios que están redefiniendo las necesidades de salud de las mujeres en nuestro país.
“Dedicarnos a la salud de la mujer significa ir más allá del tratamiento de una única enfermedad y mirar a la persona en su totalidad, a lo largo de las diferentes etapas de la vida – dijo Joe Morrissey, director general de Organon – En Organon, creemos que cerrar las brechas en la salud de la mujer no es sólo una cuestión de equidad, sino una opción estratégica para la salud colectiva. Por eso queremos ser un socio activo en el sistema, capaz de escuchar, colaborar y contribuir a soluciones concretas”.
En el centro del debate, la voz de las mujeres destacó sobre todo en cuestiones como la prevención, la preservación de la fertilidad, el rápido acceso a la atención y la calidad de la atención en las enfermedades crónicas: voces y testimonios que confirman aún más una marcada brecha entre las necesidades percibidas y la respuesta del sistema. A partir de estos elementos, el debate se centró en la evolución de la demanda de atención en las próximas décadas, a la luz de las elaboraciones de la Sociedad Italiana de Medicina General (SIMG), que fotografían un escenario de cambios profundos: disminución continua de la tasa de natalidad, envejecimiento de la población, aumento de las enfermedades crónicas y de las desigualdades en salud y ampliación de la brecha sanitaria entre los sexos. En este contexto, las mujeres -que viven más años pero con más años de enfermedad- representan el eje de una transición que requiere una reforma estructural que coloque la salud de las mujeres en el centro como elemento esencial en la redefinición de los modelos de atención de salud.
“El enfoque de género en la medicina ya no es una opción cultural, sino un imperativo clínico y económico – explicó Claudio Cricelli, presidente emérito de Simg – Las mujeres representan una parte cada vez mayor de la demanda de atención a las enfermedades crónicas, la fragilidad y la neurodegeneración. Sin fortalecer la medicina local y la atención continua, el sistema no podrá resistir la presión de las próximas décadas”. Durante el debate, surgió con fuerza la necesidad de adoptar un enfoque multidisciplinar de la salud de la mujer, para integrar diferentes competencias y acompañar a las pacientes a lo largo de su vida: desde la planificación familiar hasta la preservación de la fertilidad, desde las migrañas hasta el tratamiento de patologías crónicas, como la osteoporosis y las enfermedades cardiovasculares, que pueden afectar a las mujeres en la fase más madura de la vida. Se ha dedicado un espacio importante a la integración entre las habilidades especializadas y la medicina local, condición esencial para responder eficazmente a las necesidades de salud de las mujeres que evolucionan con el tiempo y requieren itinerarios personalizados y una continuidad real de la atención entre las áreas locales y especializadas.
En particular, los expertos destacaron la importancia de un abordaje multidisciplinar de la salud de las mujeres menores de 40 años, para incrementar la información y el asesoramiento personalizado sobre patologías como la migraña, la fertilidad y su preservación. El papel de la colaboración entre ginecólogos, médicos generales, endocrinólogos, neurólogos y centros de fertilidad es central, también a través de modelos organizativos y buenas prácticas regionales, para responder de manera integrada a las necesidades de salud reproductiva de las mujeres y combatir la disminución de las tasas de natalidad y el acceso tardío a la atención. El debate también puso en el centro las necesidades de salud de las mujeres mayores de 40 años, destacando la importancia de una información correcta sobre la salud reproductiva, que evoluciona con la edad, y sobre los cambios cardiometabólicos relacionados con la fase peri y posmenopáusica. Incluso en esta fase, la palabra clave es la multidisciplinariedad para mejorar las vías de procreación médicamente asistida (PAM), interceptar en fase temprana patologías como los trastornos metabólicos y cardiovasculares, la osteopenia, la osteoporosis y la migraña, y luchar contra el tratamiento insuficiente para preservar la salud y la calidad de vida.
En este escenario, Organon reitera su papel como socio estratégico del sistema de salud. “Estar aquí, por la salud de cada mujer, significa asumir una responsabilidad que va más allá de la medicina – afirmó Flavia Binetti, directora general de Organon Italia – significa contribuir al desarrollo de un enfoque multidisciplinario, centrado en la persona, que tenga en cuenta las necesidades cambiantes de salud de las mujeres en las diferentes etapas de la vida, capaz de garantizar un envejecimiento saludable y una mejor calidad de vida.
Finalmente, de la comparación entre ginecólogos, endocrinólogos, cardiólogos, neurólogos y médicos generales, surgió la importancia de la cobertura territorial y la coordinación entre la medicina general y la medicina especializada, como palanca decisiva para garantizar la continuidad asistencial y una atención verdaderamente integrada. La asociación anunciada entre Organon y Simg se inscribe en esta visión común, cuyo objetivo es reforzar la atención prestada a la salud de la mujer en la práctica clínica diaria y promover el papel de la medicina general, con miras a una sinergia cada vez mayor con los especialistas para mejorar la atención al paciente y crear vías multidisciplinares integradas en este campo.
“La salud de las mujeres es la verdadera prueba de la sostenibilidad de nuestro sistema sanitario – concluyó Cricelli -. Invertir hoy en la integración de los cuidados, en la medicina de género y en la continuidad de los cuidados significa evitar costes humanos, sociales y económicos mucho mayores mañana”.