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Los primeros rayos de sol comienzan a iluminar el bosque de Roumare. Esta mañana, 4 de noviembre de 2012, un coche circulaba a baja velocidad por el bosque situado a unos diez kilómetros al oeste de Rouen (Sena Marítimo). Al cruzar un claro, el conductor del vehículo, un cazador, se detiene de repente. Acaba de ver un cuerpo humano tendido sobre la hierba, con la cabeza enterrada en una zarza. Inmediatamente advertidos por el testigo, los gendarmes llegaron al lugar alrededor de las 8.30 horas y descubrieron una escena macabra. Se trata de una mujer de largo cabello negro cuyo cuerpo está parcialmente carbonizado: sus brazos, torso y cuello fueron quemados tras ser rociados con gasolina. Está medio desnuda y lleva algunas joyas, incluida una pulsera que tiene grabado “Kassandra”.

Kassandra era el apodo de esta mujer transgénero peruana de 39 años –cuyo nombre original era Walter Frantz Zapata– que en el momento de su muerte vivía y trabajaba como prostituta en Rouen. Aunque su asesinato nunca se resolvió, el sistema de justicia no la olvidó. Según nuestras informaciones, la fiscalía de la Unidad de Delitos Graves o Sin Resuelto (PCSNE), la unidad de “casos sin resolver”, del tribunal judicial de Nanterre (Altos del Sena) abrió, el 9 de octubre de 2025, una investigación judicial por “asesinato”, diez años después de que se cerrara el caso.

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