La eliminación de su perfil de Instagram con 2,4 millones de seguidores tras las acciones civiles de Alfonso Signorini y la dirección de Mediaset no acabó con la presencia social de Fabricio Corona. Al contrario, durante unas horas Reabrió una nueva cuenta, todavía con números reducidos, pero con una biografía que ya es toda una declaración de intenciones: “No hacemos negociaciones”. Luego vienen las referencias al proyecto editorial Falsissimo, a Netflix Italia y a una dirección de correo electrónico que se presenta como “oficial”.
El primer post es un vídeo grabado en el gimnasio, acompañado de un texto extenso. Según su versión, el cierre del perfil no fue resultado de faltas formales, sino consecuencia de contenidos considerados desestabilizadores. “No rompí ninguna regla. violé las ventas“, escribió, afirmando haber dicho “cosas que no deberían haberse dicho” y haber mencionado “nombres que no deberían haber circulado”.
En el mensaje, se acusa a Instagram y, en general, a las redes sociales de aplicar una moderación selectiva, que en la práctica se ha transformado en censura. La “libertad de expresión”, según Corona, sólo sería tolerada mientras no se convierta en un inconveniente para quienes detentan el poder, la visibilidad o la legitimidad pública. “No estoy presentable. Me siento incómodo”.
El texto termina con: “Un perfil se puede eliminar con un solo clic. No un hombre. No es un mensaje. la verdad no es“, escribe, prometiendo un regreso “con más ruido que antes”.
El segundo post, publicado poco después: “El sistema está monitoreando. Yo continúo. Esa es la diferencia”.