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A los amantes de la americana, la versión rebelde de la música country, les encanta el documental Calles desgarradoras, por James Szalapski. Estrenada en cines a finales de 1981, muestra a quienes lideraron una guerra de guerrillas contra el establishment en Nashville, Tennessee, a mediados de los años 1970, acusados ​​de haber dedicado la música eterna de Estados Unidos al comercio. Junto a ancianos como Townes Van Zandt y Guy Clark, escuchamos a dos lobos jóvenes, entonces desconocidos, que no permanecerían así por mucho tiempo. El primero se llama Steve Earle, el segundo Rodney Crowell, que se convertiría en un éxito en 1988 con su disco. Diamantes y tierra.

“Tuve mis quince minutos de fama durante ese tiempo, cuando cinco canciones de ese disco llegaron al número uno en las listas country. recuerda a Rodney Crowell en su camerino, antes del singular concierto que ofreció el jueves 30 de abril en el Café de la danse, en 11Y Barrio parisino. No me arrepiento de que no continuara porque habría tenido que avivar el mismo fuego y habría explotado en el aire. También debería haberme callado sobre mis ideas progresistas y nunca habría intentado leer a Proust… Lo único que me interesaba era mejorarme como cantautor y lo logré. Prefiero que mis cuatro hijas me recuerden por lo que produje el 21Y siglo. »

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