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Muñecas sexuales infantiles, armas categoría A: Shein ha cruzado la línea. Pero detrás de la punta del iceberg de estos viles productos ilícitos, Shein esconde 130 paquetes por segundo que llegan a Europa, sin ningún control real. ¿El resultado? 8 de cada 10 productos no cumplen la normativa y nos ponen en peligro. Un juguete que asfixia a un niño, una revista que explota en tus manos, una crema que te quema la cara: este es el lado oculto de un negocio extraordinario.

El Estado reacciona. Al igual que Wish antes, Shein ahora está bajo escrutinio. Se le ordenó obedecer o abandonar Francia. Hay un sheriff en el salvaje oeste digital. Y funciona.

Pero el verdadero peligro está en otra parte. Más silencioso, más insidioso. Ya no se mide en paquetes, sino en clics. Dedicamos 4 horas y 40 minutos al día a algoritmos diseñados para mantener la carencia, el deseo y la frustración. Una sala de rodaje digital donde cada interacción lleva a la siguiente, para vender mejor. Las plataformas explotan nuestros defectos y captan nuestra atención desde una edad temprana.