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El problema de los cuchillos escolares no es sólo una emergencia italiana. El último episodio llega desde Francia, donde un profesor universitario de Sanary-sur-Mer, una ciudad en la Costa Azul, fue apuñalado por un estudiante de 14 años y ahora se encuentra hospitalizado en estado grave. El ataque se produjo en el interior del instituto La Guicharde, donde la docente imparte clases de Artes Plásticas. Según los medios franceses, la mujer estaba golpeado por tres o cuatro puñaladas y fue trasladada de urgencia al hospital de Toulon, donde permanece con pronóstico reservado. El niño, que cursa el último año de secundaria, fue detenido bajo sospecha de intento de asesinato.

Sin motivo ideológico: “Estaba enojado con el profesor”

El móvil del ataque son las autoridades francesas. excluyen las pistas ideológicas. Según informa la BBC, el fiscal de Tolón, Raphaël Balland, aclaró que no surgió ningún elemento de carácter religioso o político. “Lo único que sabemos – explicó – es que recientemente hubo tensiones con esta profesora y que el chico estaba enojado con ella”. Un detalle que sitúa el episodio en un contexto de conflicto escolar que degenera en violencia, sin vínculos con el extremismo o la radicalización.

El precedente italiano: el caso de La Spezia

Las noticias francesas recuerdan directamente lo ocurrido en Italia hace unas semanas, en La Spezia, donde un estudiante fue asesinado a puñaladas por un compañero de clase. Aun así, la dinámica ha puesto de relieve la facilidad con la que las armas blancas llegan a las instituciones educativas. Dos episodios distintos, pero unidos por un mismo denominador: la presencia de cuchillos entre los escritorios y la imposibilidad, hasta ahora, de interceptarlos antes de que sean utilizados.

La propuesta de Valditara sobre detectores de metales

A la luz de estos episodios, la norma deseada por el ministro de Educación, Giuseppe Valditara, de introducir detectores de metales en las escuelas de mayor riesgo vuelve al centro del debate. En una entrevista periodística, el ministro explicó que “El problema es el aumento de la violencia entre los jóvenes. Todas las encuestas coinciden: en los últimos años hemos visto un aumento de los incidentes de violencia y agresión entre las nuevas generaciones. Este no es un fenómeno puramente italiano. Está claro que la escuela está involucrada. Es como cuando una bañera se desborda y el agua invade las habitaciones que la rodean. La violencia está en la sociedad y la escuela vive en la sociedad y no puede dejar de contagiarse de ella”. Una propuesta, la de los detectores de metales, también defendida por los expertos.

Por lo tanto, el Estado da una respuesta contundente, también desde un punto de vista simbólico, al fenómeno endémico de la “violencia armada” entre los estudiantes”, declaró a Giornale Francesco Rao, sociólogo experto en dinámica juvenil. Una respuesta concreta, por tanto, que parece decisiva para contrarrestar una tendencia que, como demuestran los acontecimientos actuales, ya no concierne a un solo país.

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