En una época en la que las empresas suelen ser consideradas “vacas de ingresos” a las que se les pueden imponer impuestos a voluntad, también debemos reconocer su papel en la cohesión social. Porque en el campo son ellos quienes contratan, capacitan e innovan para abrir empleo a personas con discapacidad. Y, lejos de clichés, demuestran cada día que la economía y la inclusión pueden avanzar juntas.
En 2019, cuando era Secretario de Estado para las personas con discapacidad, lancé el Manifiesto de Inclusión, una carta de compromisos firmada por un centenar de empresas decididas a pasar de las palabras a los hechos: acoger a jóvenes en prácticas o cursos de alternancia, hacer accesibles los puestos, desarrollar compras inclusivas, formar directivos.
Hoy participan más de 130 empresas. Bajo la copresidencia de Christian Sánchez y Jean-Pierre Letartre, el Manifiesto se ha convertido en una verdadera red de soluciones compartidas, una palanca concreta para transformar las prácticas de forma sostenible.
Pero hay que tener la cabeza lúcida, un estudio reciente demuestra que los CV que mencionan una discapacidad siguen siendo discriminados, con un perfil equivalente. Estas desigualdades silenciosas demuestran que la batalla no está ganada. Nos recuerdan por qué la acción colectiva sigue siendo esencial.
Cambia tu perspectiva
Este es también el significado del DuoDay, que he creado y quería generalizar: un día durante el cual una persona con discapacidad forma pareja con un empleado. Este sistema, que ya ha permitido decenas de miles de reuniones, cambia las perspectivas y, a menudo, abre el camino al empleo. No es una operación de comunicación, es una experiencia humana y profesional, a veces decisiva. DuoDay es este jueves 20 de noviembre.
Las empresas que siguen este camino suelen ser las más eficientes: crean una mayor fidelidad, innovan más y movilizan más a sus equipos. La inclusión no es un costo, es una inversión, una estrategia ganadora para la economía y la sociedad.
Por eso, en los albores de la Semana Europea del Empleo de las Personas con Discapacidad, invito a las empresas a sumarse al Manifiesto por la Inclusión y atreverse a dar el paso. Porque, en definitiva, la inclusión no es un favor: es una oportunidad para todos.