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Alberto Ruso
La situación de guerra en el Líbano está estrechamente vinculada a una dinámica regional más amplia, con gran incertidumbre sobre el futuro de la región. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores paquistaní, Tahir Andrabi, subrayó que “la paz en el Líbano es fundamental para las negociaciones de paz con Irán”, subrayando el papel estratégico del País de los Cedros en un equilibrio ya muy inestable en Oriente Medio. La declaración, recogida por el periódico L’Orient Le Jour, reitera también la posición de Pakistán según la cual el Líbano “sigue siendo parte integrante del actual alto el fuego”, que entró en vigor el 8 de abril entre Teherán y Estados Unidos pero impugnado por Israel. A nivel diplomático, la posibilidad de un diálogo directo entre Beirut y Tel Aviv sigue siendo incierta. Después de un mensaje del presidente estadounidense Donald Trump sugiriendo conversaciones entre los líderes de los dos países, un funcionario libanés -que permaneció en el anonimato- dijo a The Associated Press que “no había información” sobre contactos inminentes de alto nivel. Sin embargo, según información del Times of Israel, se espera que el primer ministro Benjamín Netanyahu se reúna hoy con el presidente libanés Joseph Aoun, señal de un posible acercamiento, al menos a nivel formal.

Mientras tanto, la situación sobre el terreno sigue siendo extremadamente tensa. El ejército israelí dijo que destruyó alrededor de 70 sitios de Hezbollah en la región de Bint Jbeil en el sur del Líbano luego de una operación de las fuerzas especiales. Según las Fuerzas de Defensa de Israel, durante el ataque se encontraron numerosas armas, incluidos lanzacohetes, rifles de asalto, granadas y misiles antiaéreos. La operación también provocó la muerte de “numerosos” militantes del grupo chií. “Después de completar la búsqueda, las fuerzas destruyeron aproximadamente 70 infraestructuras terroristas en sólo un minuto”, afirmó el ejército israelí, afirmando la rapidez y eficacia de la intervención.

Representantes israelíes y libaneses también se reunieron en Washington a principios de esta semana con el apoyo de Estados Unidos, en el enfrentamiento de más alto nivel entre ambos países hasta la fecha. Una señal de que, a pesar de las tensiones militares sobre el terreno, el camino hacia el diálogo sigue abierto, aunque frágil y constantemente amenazado por los acontecimientos.