Se ha determinado el primer ganador de la guerra contra Irán. Su nombre es Pakistán. El liderazgo del país, que está supervisado por el ejército, ha demostrado ser un mediador en una crisis que tiene el potencial de llevar al mundo al borde del abismo.
Pocos habrían creído que el régimen de Islamabad pudiera hacer algo así. Normalmente, Pakistán aparece en los titulares por el hecho de que no puede alimentar a su población, está plagado de corrupción y sufre la peor contaminación del aire del planeta.
Pakistán aporta dos ventajas
Pero si se mira más de cerca, se ven dos ventajas: una es un hecho, la otra está en desarrollo: la posición geoestratégica de Pakistán junto a la superpotencia emergente India y su acceso al Océano Índico, que China parece indispensable, le dan importancia. Como si eso no fuera suficiente, Pakistán es considerado la puerta de entrada a Asia occidental y central. Además, el país islámico sigue teniendo acceso a su “socio hermano” Irán.
La segunda ventaja reside en la agilidad de sus líderes: el mariscal de campo Asim Munir y el primer ministro Shehbaz Sharif, curtidos en política desde hace décadas, han construido un vínculo con Donald Trump, también porque son confidentes del socio estadounidense, Arabia Saudita.
Los paquistaníes proliferan con estos kilos. De esta manera superan a la vecina India, que no ha encontrado la manera de tratar con Estados Unidos y aún no ha cumplido el papel esperado como potencia líder en el sur de Asia. Para Nueva Delhi, el éxito de Pakistán en la mediación es un trago amargo. Pero el éxito en la escena diplomática corre el riesgo de eclipsar la sombría situación de Pakistán.
Porque los nuevos dirigentes paquistaníes tampoco hacen tareas domésticas. Gracias a las inyecciones financieras del Fondo Monetario Internacional, China y Arabia Saudita, las perspectivas para el país de 260 millones de habitantes han mejorado. Pero no está sobre la colina. Sharif y Munir deben poder cumplir las promesas hechas a la población más joven. Pero no lo parece. El éxito en el escenario mundial podría desvanecerse rápidamente para la población del país.