LA TRIBUNE: En estos tiempos de olas de calor, los empleados parisinos vienen a poner aire acondicionado en la oficina. ¿Lo ves en tus números?
REBECCA NACHANAKIAN: París alcanza el 84% de ocupación. Este es el nivel más alto desde el período anterior a Covid. Una dinámica que encontramos en varias grandes metrópolis europeas: el 85% en Madrid, el 89% en Bruselas, el 94% en Milán, el 95% en Munich e incluso el 100% en Lisboa.
¿Por qué estas otras ciudades europeas se comportan de esta manera?
La oficina flexible ha entrado en una nueva fase de madurez, especialmente en Europa, donde ahora está plenamente integrada en las estrategias inmobiliarias corporativas. Sin embargo, las expectativas del mercado han evolucionado: la flexibilidad sigue siendo esencial, pero la experiencia, la calidad del servicio y la hospitalidad se han convertido en verdaderos criterios de diferenciación. La oficina ha vuelto a ser una palanca de colaboración, integración de equipos, cultura corporativa e innovación. Este desarrollo confirma la relevancia de la visión que WeWork ha defendido desde su creación: crear lugares donde las empresas quieran trabajar. El aumento de nuestras tasas de empleo es un ejemplo concreto de ello.
Hace dos años usted cerró ocho de veinte sitios en el Gran París. ¿Tiene previsto reabrirlo en función de estos resultados?
Nuestra estrategia es, ante todo, crear más valor en nuestra cartera actual. El mercado vive actualmente una dinámica muy positiva y nuestra prioridad es apoyar este crecimiento. Hoy centramos nuestros esfuerzos en mejorar continuamente nuestros espacios, nuestra tecnología y la experiencia que ofrecemos a nuestros socios. Naturalmente, seguimos atentos a las oportunidades de desarrollo cuando responden a la demanda real del mercado y entran dentro de nuestra estrategia de crecimiento.
La oficina sigue siendo el mejor lugar para dar la bienvenida a un nuevo empleado.