Este 139 edición de Wimbledonlo mas caliente En los últimos años, parece haberse dado un eslogan preciso: tradición y cambio. ¡Ay de ti por retocar el código de vestimentapara mover el toque de queda de los 23 locales, para retirar el campeón reinante el honor (y el disgusto) de ser el primero en ensuciarse los zapatos en una Cancha central más verde que nunca. Pero más allá de todo lo que impone el carácter sagrado del acontecimiento, laClub de toda Inglaterraeste año, aprendió a lidiar con otros dos factores: la progreso tecnológicoya demostrado en la edición anterior con la introducción de llamada electrónica (Electronic Line Calling, ELC) e implementado en 2026 con el Revisión de vídeoa través del cual los jugadores pueden solicitar el camara lenta incidentes controvertidos, como dobles toques y anuncios interrumpidos; y luego ahí sorpresa humanael que me preocupa 128 participantes que cada año disputa el torneo más prestigioso de todos.
Debilitado por la ausencia de AlcarazWimbledon fue escenario de muchas idas y vueltas: Jack estuvo ausente, incluso antes de jugar PañeroENTONCES Ben Sheltonlas pequeñas estrellas de nueva ola Jódar Y Fonseca; por otro lado, un Berrettini que ha hecho las paces con su cuerpo, un Dimítrov que hizo las paces con el destino (tras la lesión sufrida el año pasado ante Jannik), un Cobolli que ahora vive permanentemente entre los niveles más altos del tenis mundial, a pesar de la decepcionante actuación en los cuartos de final. Y otra vez Zvérevque nunca había pasado de los octavos de final en Wimbledon y que ahora está incluso en semifinaljugar como favorito contra el ídolo local Arthur Férydebutó fuera del top 100 y a partir del próximo lunes (al menos) entre los 40 mejores del mundo.