Hay pocas cosas que hacen tan feliz a la gente como la compañía de otros, y pocas cosas que les aterrorizan tanto. Aparecer solo en una fiesta, hablar con un extraño, entablar una pequeña charla: la sola idea incomoda a muchas personas. Las investigaciones muestran que el miedo es infundado.
Un estudio reciente muestra, por ejemplo, que las conversaciones triviales, incluso sobre los temas más aburridos, son mucho más divertidas para la mayoría de las personas de lo que pensaban. El estudio, publicado en la revista Revista de Personalidad y Psicología Social, Incluyó cinco experimentos con más de 1.000 participantes de Francia, Estados Unidos y Singapur. Deben hablar en grupos de dos, normalmente no más de cinco minutos. O sobre un tema que les pareció particularmente convincente o terriblemente aburrido (las acciones, Pokémon o la alimentación vegana estaban entre ellos). A veces se reunían online y charlaban por videollamada, a veces se sentaban uno frente al otro; algunos de ellos eran amigos, otros extraños. Antes de cada conversación, los participantes expresaron lo que esperaban y luego evaluaron cómo fue realmente.