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El 67% considera importante contar con servicios de salud para apoyar la salud, el 57% está muy interesado en la disponibilidad de servicios de apoyo para los padres. Estas dos cifras hacen referencia a la Generación Z y son dos porcentajes que marcan algo nuevo. Por dos razones: porque el público objetivo se refiere en realidad al segmento más joven del mercado laboral y porque por primera vez la demanda de servicios de salud para uno mismo y, sobre todo, para los padres, entra en la negociación salarial. Por ello hay que destacar no sólo la guardería para niños, sino también la residencia para padres mayores. El Observatorio de Prácticas de Innovación en RRHH de Polimi en Milán ha detectado esta tendencia. “Estos servicios son buscados en las empresas porque existe la percepción de que el público está ausente – explica Martina Mauri, directora del Observatorio de Prácticas de Innovación en RRHH -. Una demanda que crecerá cada vez más y de la que estamos viendo una creciente conciencia entre las empresas. Lo que a estas últimas todavía les puede faltar es la personalización. Las empresas suelen confiar en los proveedores de servicios para gestionar los paquetes, lo que representa para ellas una simplificación de los procedimientos, pero al mismo tiempo reduce la personalización de las intervenciones.

los numeros

Como muestra de los tiempos que corren, las cifras publicadas por Istat nos muestran que alrededor de una cuarta parte de la población (24,7%) tiene al menos 65 años. Entre ellos, crece especialmente el número de personas de ochenta años o más (4 millones 591 mil). Una tendencia que hará que la proporción de personas mayores de 65 años alcance el 34,6% de la población total en 2050. Por lo tanto, vivimos más, pero el número de años vividos con buena salud se reduce, especialmente para las mujeres. En efecto, si en 2024 los hombres podían esperar vivir una media de 59,8 años con buena salud, como en 2019, para las mujeres este valor desciende a 56,6 años, la cifra mínima de la última década. Un cambio que redibuja las necesidades, las ligadas precisamente a la edad y las ligadas a las condiciones en las que atravesamos esta época. Una transformación para la que las ayudas públicas no están preparadas: ante un número creciente de personas de 65 años, el gasto medio por persona mayor ha caído de 107 a 93 euros al año. A los datos ya negativos se suma el hecho de que existe una importante brecha territorial y que el acceso a los servicios de atención a las personas mayores todavía depende en gran medida del lugar de residencia: los gastos más elevados se registran en el Nordeste (174 euros por persona mayor), mientras que en el Sur caen a sólo 40 euros. Más concretamente: para la gestión de las instalaciones residenciales municipales y la integración de las tasas que pagan las familias por las instalaciones privadas, los municipios gastaron 525 millones de euros en 2022. Un soplo de aire fresco, aunque indirecto, podría venir de la disponibilidad de 257 millones de fondos para apoyar las diversas medidas de no autosuficiencia previstas por la ley de finanzas actualmente en discusión y anunciada por la ministra responsable de Discapacidad, Alessandra Locatelli.

PROGRESIÓN

Personas mayores por género. Años 1952-2023 (por cada 100 hombres y 100 mujeres residentes). En %

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Empresas

Esto explica el recurso a la asistencia social privada. Bajo una doble vertiente: la inclusión de los servicios de asistencia en las negociaciones empresariales y en las prestaciones sociales. Respecto al primer aspecto, la última encuesta de Confindustria sobre el trabajo aclara el panorama: según los datos de que en 2025 el 28,1% de las empresas asociadas aplicaron un contrato de empresa, es decir firmado con Rsu/Rsa o representantes territoriales, vemos que en el 2,4% de los casos los contratos de empresa prevén iniciativas de envejecimiento activo. Se estructura así, estabilizándolo con la inclusión en los contratos de lo que ya se destaca de 2020, donde el 5,2% de las empresas preveía aportaciones para la asistencia a personas mayores o familiares no autónomos. Lo que importa en este caso no son los porcentajes, que siguen siendo bajos, sino el hecho mismo de que el tema se haya convertido en una cuestión de negociación en el segundo nivel. Este elemento es, por tanto, revelador de lo que señala el informe PMI Welfare Index 2024 de Generali que, analizando el estado de bienestar de las pequeñas y medianas empresas italianas (7.000 supervisadas), explica sobre este punto que en términos de difusión “el ámbito más maduro, con una tasa de iniciativa del 56,4%, es el de la conciliación”, seguido de cerca por “la salud y la asistencia, la seguridad y protección social, la protección de los derechos, la diversidad y la inclusión social, todos con una tasa superior al 50%”. ciento”.

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