Después de meses de tensión, polémica y una campaña hasta la última votación, Perú regresa a las urnas para elegir nuevo presidente. Están compitiendo por el liderazgo del país. el candidato de izquierda Roberto Sánchez y la conservadora Keiko Fujimori. Más de 27 millones de electores están llamados a las urnas durante una consulta considerada decisiva para intentar cerrar una de las fases más inestables de la historia reciente del país. Esta segunda vuelta llega casi dos meses después de una primera vuelta marcada por dudas y retrasos en el recuento, así como por una baja participación, señal de desconfianza hacia la clase política. Fujimori terminó primero con el 17% de los votos, mientras que Sánchez obtuvo el 12%. Las encuestas auguran una carrera muy abierta en la que el voto de los indecisos será decisivo. El telón de fondo sigue siendo una crisis política crónica: desde 2016, Perú ha tenido ocho presidentes. El último jefe de Estado electo, Pedro Castillo, fue derrocado y arrestado en diciembre de 2022 y los sucesivos gobiernos no han logrado garantizar la estabilidad institucional.
Otro caso judicial intervino para encender el final de la campaña: Sánchez fue enviado ayer a los tribunales por supuestas declaraciones falsas sobre la financiación del partido entre 2018 y 2020, pero en caso de ganar se beneficiaría de la inmunidad prevista por la Constitución. A nivel regional, en un contexto marcado por el creciente activismo de la Casa Blanca en América Latina, entre el apoyo a candidatos conservadores y fricciones con los gobiernos progresistas de México, Brasil y Colombia, Sánchez lanzó un mensaje conciliador hacia Washington, declarándose partidario, en caso de victoria, de “relaciones respetuosas” con Donald Trump y señalando como prioridad el “estrechamiento de los vínculos políticos, culturales y comerciales” entre ambos países.
Programáticamente, los dos candidatos ofrecen visiones opuestas. Fujimori basó su campaña en el tema de la seguridad, prometiendo medidas enérgicas contra el crimen, más controles fronterizos y medidas más estrictas en las prisiones.
En el único debate televisado, afirmó que el Perú atraviesa “un momento crítico” y que es necesario “construir”, relanzando la promesa de llevar estabilidad a un país en crisis política permanente. Fujimori intenta un nuevo asalto a la presidencia después de llegar a la segunda vuelta de las elecciones de 2011, 2016 y 2021 sin lograr ganar la presidencia. Hija del expresidente Alberto Fujimori y su heredero político, debe lidiar con el peso del legado de su padre, marcado por acusaciones de autoritarismo, corrupción y violaciones de derechos humanos.
En cambio, Sánchez se centró en luchar contra la corrupción y la necesidad de reformar el sistema político. Se presenta como el candidato de las zonas rurales y de los grupos más vulnerables y acusa a Fujimori y su partido de estar entre los responsables de la inestabilidad que reina en el país en los últimos años.
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