La Fiscalía Regional del Tribunal de Cuentas de Lombardía abre una investigación sobre la hipótesis de daños fiscales al estadio de Santa Giulia, que acogió las instalaciones de hockey sobre hielo durante los Juegos Olímpicos de Invierno, por los llamados “costes adicionales” cubiertos por una financiación pública de más de 130 millones de euros. Esto es lo que aprendimos de una actividad del Gdf de Milán que consiste en adquirir, mediante un pedido de exhibición, documentos en las oficinas del Ayuntamiento de Milán.
A finales del pasado mes de febrero, la prensa informó que Evd Milan Srl, del grupo Eventim, es decir la multinacional propietaria de la Arena, habría solicitado 134 millones de euros en “costes adicionales” respecto a los presupuestados, que serían cubiertos con financiación pública de los organismos estatales implicados en la gestión de la manifestación olímpica. Aunque en su momento, según lo que se supo, un análisis técnico de los servicios municipales había calculado una cifra inferior, algo más de 50 millones. Sin embargo, sobre estos aspectos, la fiscalía regional del Tribunal de Cuentas de Lombardía, encabezada por Paolo Evangelista, decidió abrir una investigación contable para verificar posibles perfiles de perjuicio al fisco, precisamente en la cuestión de los “costes adicionales” a cargo del sector público y no del sector privado.
De ahí la visita esta mañana de la Unidad de Policía Económica y Financiera del Gdf de Milán, designada por los magistrados de contabilidad, a las oficinas del Ayuntamiento de Milán, en particular a la Dirección General del Palacio Marino, para adquirir, por orden de exposición, toda la documentación útil sobre el procedimiento. Por el momento, hasta donde sabemos, no se ha presentado ninguna objeción y esta es precisamente la apertura de una investigación de control. Sin embargo, en la fiscalía de Milán no existe ningún frente penal abierto sobre este tema.