Este no fue el primer susto para Minelli. Después de haber sido vendido, a principios de 2022, por el antiguo buque insignia textil francés Vivarte (antiguo grupo André) a Stéphane Collaert, que junto con Laurent Portella ya había comprado San Marina dos años antes, el zapatero de origen marsellés fue declarado en quiebra en 2023 por el tribunal comercial de Marsella. Si gracias a la adquisición de los inversores DS Invest y Union Brothers y de la marca de ropa “Mes Demoiselles Paris” finalmente se hubiera escapado de lo peor y se hubiera integrado en una nueva entidad llamada “Maison Minelli”, las consecuencias en la nómina habrían sido importantes, ya que el cierre de 73 de 120 tiendas había provocado el despido de casi 400 empleados. De hecho, sólo se mantuvieron 213 de 600 contratos permanentes.
Para la marca fundada en 1973, cuya sede se encuentra en Gémenos, en las Bocas del Ródano, las cosas han ido de mal en peor. De hecho, la marca perdió 3,7 millones de euros durante el último ejercicio financiero 2024-2025 publicado. Tanto es así que el Tribunal de Actividades Económicas de París lo declaró en quiebra el pasado mes de marzo. Los candidatos a la adquisición, alrededor de media docena, tenían hasta el 11 de mayo para presentar sus solicitudes. De las ofertas de adquisición, muchas de ellas parciales, sólo cuatro implican la adquisición de una o dos de las 21 tiendas de la marca.