Europa puede convertirse en un socio clave para Taiwán, según una nota publicada el miércoles 29 de abril por el think tank Institut Montaigne. Su autor, Mathieu Duchâtel, es director de estudios internacionales y actualmente experto radicado en Taipei. Explica cómo el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial tiene el efecto de fortalecer el papel estratégico de Taiwán en la economía global. Esto anima a empresas emblemáticas como TSMC a desarrollar capacidades industriales en el extranjero por primera vez. Mathieu Duchâtel regresa para La tribuna sobre sus recomendaciones para fortalecer las relaciones entre Europa y Taiwán, formuladas en el marco del proyecto europeo Chips Diplomacy Support Initiative (CHIPDIPLO).
LA TRIBUNE – ¿Está Taiwán invirtiendo en Europa para reducir su dependencia de Estados Unidos?
MATHIEU DUCHATEL – No, no existe una verdadera aspiración taiwanesa de no depender de Estados Unidos. Esta relación es demasiado estructurante e incluso vital frente a China. También se está fortaleciendo y acelerando. Para 2030 comenzará la producción de 2 nm en suelo americano. TSMC también está desarrollando allí su negocio de embalaje.
¿Por qué se está volviendo más fuerte?
Es el resultado de la combinación de varios factores. Obviamente hubo presión diplomática estadounidense y las incertidumbres sobre la estrategia de la administración Trump hacia China llevaron al gobierno taiwanés a intentar estabilizar la asociación con Estados Unidos. Pero TSMC no deja que su estrategia la dicte el poder político.