Los compañeros de Cristiano Ronaldo abrieron el marcador temprano en el partido del miércoles en Houston.
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Vinicius Junior, Kylian Mbappé, Erling Haaland, Lionel Messi… Desde el inicio del Mundial de 2026, las estrellas están presentes en los céspedes de Norteamérica. Pero no fue el caso de Cristiano Ronaldo, fantasmal con motivo del partido de Portugal contra la República Democrática del Congo, el miércoles 17 de junio, en el NRG Stadium de Houston. Mantenidos bajo control por los Leopardos (1-1), los portugueses mostraron una cara muy apagada, como su capitán de 41 años, ante unos congoleños que se mostraron fuertes, sólidos en defensa y que también podrían haber ganado con un poco más de acierto. Antes de enfrentarse a Uzbekistán y Colombia en el Grupo K, la Seleçao está en duda.
En Houston, sin embargo, todo empezó bien para Portugal, liderado por tres campeones de Europa de París: Nuno Mendes, Vitinha y Joao Neves. Este último, tras un centro perfectamente tocado por Pedro Neto, demostró su agudeza para abrir el marcador con un cabezazo, uno de sus gestos característicos a pesar de su altura de setenta y cuatro metros (1-0, 6º). El escenario entonces era ideal para la Seleçao, que sin embargo no cumplió las promesas de este inicio de partido. Aparte de un disparo desviado de Pedro Neto (17º), los portugueses son realmente inofensivos. Por el contrario, la República Democrática del Congo, lógicamente, ha ido ganando confianza gradualmente.
Justo antes de regresar a los vestuarios, el delantero del Newcastle Yoane Wissa empató, también con un espléndido cabezazo (1-1, 45+4). Al darse cuenta de que Portugal no tenía inspiración en el partido, los Leopardos regresaron al campo con muchas mejores intenciones. Mientras la Seleçao se rompía los dientes ante el sólido bloque defensivo congoleño, el RDC atacaba al contraataque, haciendo temblar cada vez a la retaguardia portuguesa. A pesar de tener un 25% de posesión del balón, la República Democrática del Congo creó más oportunidades que Portugal (8 tiros a 7).
Partiendo al frente del ataque, Cristiano Ronaldo fue el símbolo del declive ofensivo de su equipo, conformándose con dos tímidas ocasiones (68.º, 74.º). En el segundo, sin embargo, el capitán portugués no quedó tan bien como Bruno Fernandes, detrás de él. Una acción que alimentará el eterno debate en Portugal, que desde hace años se pregunta si seguir jugando con CR7 en primera línea o no. A pesar de intentar acelerar en los últimos veinte minutos, los portugueses nunca preocuparon realmente a la República Democrática del Congo.