¿Una gran prueba? Antes de reanudar los debates sobre el examen del presupuesto en el hemiciclo de la Asamblea Nacional esta semana, los diputados discutieron el proyecto de ley financiera de fin de gestión para 2025. Este texto, que fija los ajustes presupuestarios que se realizarán a finales de año, fue rechazado: 145 diputados votaron en contra y sólo 107 a favor.
Sin embargo, será enviado al Senado antes de regresar a la Asamblea Nacional en los próximos días.
“La previsión de déficit público es del -5,4%, sin cambios respecto a la ley de finanzas inicial (LFI) para 2025 y la ley de finanzas de 2025 revisada (PLF) para 2026”, indica el gobierno en la exposición de motivos del proyecto de ley. “La ejecución de los gastos está bajo control en el presupuesto estatal con una previsión de ejecución acorde con el presupuesto inicial para 2025”, se lee también.
Además, el proyecto de ley de fin de gestión para 2025 prevé tres mil millones de euros en créditos para financiar, sobre todo, los gastos relacionados con el pago de determinadas ayudas y prestaciones sociales.
¿Cuál será el resultado de la ley de finanzas?
El proyecto de ley sobre el fin de la gestión para 2025 fue rechazado a principios de noviembre en la Comisión de Finanzas. Y el año pasado, en noviembre de 2024, los parlamentarios rechazaron en primera lectura el proyecto de ley para 2024.
¿Esta votación presagia el futuro de la parte “ingresos” de la ley de finanzas, que podría votarse a finales de semana? “Podríamos encontrarnos en una situación en la que la Asamblea Nacional vote por unanimidad en contra de la parte relativa a los ingresos de la ley de finanzas”, analizó esta mañana el presidente del grupo Izquierda Democrática y Republicana, el comunista Stéphane Peu.
Porque también los diputados de la base común – desde Rinascimento hasta LR – cuyos grupos políticos están representados en el ejecutivo, deberían votar en contra de la parte fiscal del texto.
“El peligro que pesa sobre la economía francesa es la falta de presupuesto”, advirtió el lunes a los empresarios Sébastien Lecornu, insistiendo en que el Gobierno “afirma aún más sus convicciones”, afirmando, por ejemplo, que es partidario del pacto Dutreil, que facilita la transferencia de una empresa familiar.
Si el presupuesto no se puede votar, el jefe de Gobierno puede aprobarlo mediante ordenanza o aprobar una ley especial que permite renovar los créditos de 2025 pero obliga al Parlamento a discutir de nuevo un presupuesto para todo el año en 2026.