Roma, 18 de junio. (Adnkronos/Labitalia) – Tres años después del lanzamiento de Generación G, un proyecto impulsado por Prénatal en colaboración con Moige (Movimiento de Padres Italianos) para apoyar la natalidad en Italia y apoyar a las familias en situaciones frágiles, se presentó el segundo informe de impacto, que confirma la capacidad del modelo para generar valor social, fortalecer la confianza familiar y contribuir a la construcción de comunidades más fuertes e inclusivas. Tras los resultados del primer año, la segunda fase del proyecto confirma y fortalece el papel de la Generación G como intervención social preventiva y relacional, capaz de impactar no sólo las condiciones materiales de las familias involucradas, sino también las dimensiones educativas, psicológicas, relacionales y comunitarias que caracterizan la paternidad en los primeros años de vida del niño.
La evaluación del impacto económico y social fue realizada por la Universidad La Sapienza de Roma utilizando el método Sroi (Social Return on Investment), un enfoque que permite analizar el mapa del cambio yendo más allá de la simple medición de las actividades realizadas y traduciendo los impactos producidos en los beneficiarios y la comunidad en valor económico y social. El resultado confirma el crecimiento del valor generado: en el segundo año, frente a una inversión total de 498.536,73 euros, la Generación G produjo un valor igual a 1.600.039 euros, generando un retorno de 3,21 por cada euro invertido. Dado que cobra aún más importancia si lo consideramos neto de los recursos utilizados: +154% respecto al período anterior.
Teniendo en cuenta los efectos producidos que no se detienen en el corto plazo sino que se consolidan en el tiempo, el impacto acumulado actualizado en cinco años también se ha proyectado en casi 5 millones de euros. Un valor que subraya hasta qué punto el proyecto representa una inversión social real: un modelo capaz de transformar los recursos económicos y de planificación en mayor bienestar familiar, prevención de vulnerabilidades, fortalecimiento de las redes territoriales y mayor sostenibilidad de la elección de los padres.
“El segundo informe Generación G confirma la solidez de un modelo que genera beneficios a largo plazo y demuestra cómo el apoyo a la paternidad puede traducirse en una inversión social real con efectos en la sostenibilidad educativa y demográfica de los territorios. El proyecto representa un modelo de intervención reproducible y escalable, capaz de integrar apoyo material, empoderamiento relacional y activación comunitaria dentro de una lógica de bienestar preventivo y generativo, orientado a la construcción de contextos familiares más seguros y beneficios relevantes y sostenibles. Instituciones, actores y empresas deben promover respuestas compartidas y sostenibles apoyar las tasas de natalidad y las familias para recrear posibilidades de desarrollo para el país”, dice Alberto Rivolta, director general del Grupo Artsana.
En la segunda parte del proyecto, la Generación G apoyó a 308 familias vulnerables a través de una red activa en 28 ciudades de 13 regiones. La intervención fue posible gracias al compromiso de 53 padres expertos, seleccionados y capacitados para acompañar a las familias en los momentos más delicados de la paternidad, ofreciendo escucha, presencia, habilidades y apoyo concreto. Los datos relativos a la natalidad son particularmente significativos: 79 nuevos nacimientos, incluidos 11 segundos o terceros hijos, que representan uno de los resultados más relevantes de la intervención y que confirman la capacidad del proyecto de contribuir a la creación de condiciones relacionales, emocionales y comunitarias más sostenibles para el crecimiento de los niños.
En un contexto nacional marcado por una disminución progresiva y constante de la tasa de natalidad, la generación G demuestra cómo el apoyo a las familias, cuando es continuo y basado en la proximidad, puede fortalecer la confianza en la elección de los padres y contribuir a la construcción de condiciones más favorables para los nacimientos. Además de los datos demográficos, el segundo informe del ITCI-Instituto de Terapia Cognitivo-Interpersonal de Tonino Cantelmi, que analiza los cambios sociales en la vida de las familias, destaca mejoras significativas en la vida cotidiana de las familias implicadas, con indicadores crecientes respecto al primer año.
La estabilidad de la pareja se vio reforzada, registrando un +22,6% en la autoeficacia de pareja, que se había mantenido estable en la primera fase, mientras que la autoeficacia de los padres aumentó un +26,1%, frente al +2,4% en el primer bloque. La satisfacción de los padres también aumenta, pasando del +5,5% en el primer año al +14,95% en el segundo. La relación entre padres e hijos también registró una mejora sustancial, con un aumento en la calidez del cuidado igual al +12,6%, en comparación con el +3,8% en la primera fase, y una reducción del estilo de crianza negligente del -19,1%. El proyecto también afectó al bienestar de los niños, particularmente en los primeros años de vida. El apego seguro aumentó un +10,3%, frente al +3,8% registrado en el primer año, mientras que el estilo de apego ansioso confirmó una reducción significativa, equivalente al -32,9%, sustancialmente en línea con los datos de la primera fase.
La evidencia recopilada también confirma una mejora particularmente significativa en el bienestar general de las familias: el bienestar psicológico aumentó un +31,5%, frente al +2,6% del primer año, mientras que el bienestar físico registró un aumento del +36,5%, frente al +2% del primer año. Resultados que muestran cómo el proyecto contribuyó no sólo a la mejora de las condiciones materiales, sino sobre todo al fortalecimiento de las habilidades parentales, la calidad de las relaciones familiares y la capacidad de las familias para activar redes de apoyo social y comunitario. Precisamente la dimensión territorial representa uno de los elementos más calificativos del segundo año. Las actividades grupales, el apoyo entre pares y la construcción de redes locales informales promovieron la creación de capital social territorial, fortaleciendo la capacidad de las comunidades locales para activar respuestas informales a las necesidades de las familias. En particular, el apoyo a cursos y grupos estructurados aumentó un +21,4%.
En este contexto, los padres expertos jugaron un papel central no sólo como figuras de apoyo individual, sino también como facilitadores de redes territoriales y promotores de vínculos entre familias, servicios y comunidades locales, contribuyendo a la construcción de un modelo de bienestar comunitario.
Esta dimensión también es relevante para el sistema público: la presencia de redes relacionales estables y comunidades educativas puede contribuir, en el mediano plazo, a reducir la presión sobre los servicios sociales, sanitarios y educativos, interviniendo antes de que empeoren las vulnerabilidades. El impacto del proyecto radica no sólo en los potenciales ahorros económicos, sino sobre todo en la capacidad de fortalecer los factores protectores familiares y comunitarios, evitando situaciones difíciles que requerirían intervenciones más intensivas. “Los datos de la Generación G muestran que el apoyo a los padres es la mejor inversión posible para el futuro del país. El impacto social es una prueba de que la soledad familiar se combate con la proximidad. Gracias a la red de nuestros padres expertos, hemos transformado la fragilidad en confianza y las dificultades en oportunidades”, afirma Antonio Affinita, director general de Moige.
Desde las primeras etapas, el proyecto también contó con apoyo a nivel institucional, confirmando la relevancia del apoyo parental como palanca estratégica para el bienestar social. “Creímos en este proyecto desde el principio porque aborda la cuestión de la natalidad y la fragilidad familiar con el enfoque adecuado: apoyar a las familias, acompañar a los padres, ayudar a las familias a mantener las relaciones, incluso y especialmente en tiempos difíciles. El apoyo a las familias, la asistencia social concebida como una alianza y no como un reemplazo, es una brújula que ha guiado las políticas gubernamentales desde el principio, pero estamos convencidos de que sólo gracias al compromiso común de las instituciones, del mundo del trabajo y de las empresas, de las asociaciones, las políticas pueden desplegar plenamente sus efectos. El proyecto en colaboración con Moige va exactamente en esta dirección”, afirma Eugenia Roccella, Ministra de Familia, Natalidad e Igualdad de Oportunidades.
En dos años, la Generación G recaudó casi un millón de euros, ayudó a 572 familias vulnerables, apoyó a 136 nuevos nacimientos e implicó a 36 ciudades de 15 regiones gracias al apoyo de 70 padres expertos. El proyecto también distribuyó cestas para niños por un valor acumulado de más de 60.000 euros, ayudando a proporcionar apoyo material inmediato a las familias afectadas. Con la contribución de las marcas Prénatal, Toys Center, Bimbostore y Fao Schwarz, y de los socios Chicco, Clementoni, Fater, Mam, Mattel y Okbaby, la Generación G continúa desarrollándose como un modelo social local, capaz de unir empresas, el tercer sector, comunidades y familias en torno a un objetivo común: volver a poner la paternidad en el centro como palanca para el futuro del país.