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Se acabaron las colas interminables y los largos minutos de espera: miles de trabajadores españoles y británicos verán su vida cotidiana simplificada con la entrada en vigor, el miércoles 15 de julio, de un tratado de libre circulación entre el enclave británico de Gibraltar y España.

Este acuerdo, que elimina las restricciones a la circulación entre el territorio situado en el extremo sur de la Península Ibérica y España, fue firmado el martes en Bruselas bajo los auspicios de la Comisión Europea, seis años después de la salida oficial del Reino Unido de la UE.

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Gibraltar, un minúsculo territorio británico de casi 40.000 habitantes, acoge cada día a unos 15.000 trabajadores españoles, o casi la mitad de su plantilla.

Una “frontera fluida hará la vida más fácil”, al igual que la contratación y retención por parte de las empresas gibraltareñas de trabajadores residentes en España, subraya a la AFP Owen Smith, presidente de la Federación de Pequeñas Empresas de Gibraltar. El acuerdo se alcanzó después de años de difíciles negociaciones a raíz de las tensiones posteriores al Brexit entre Londres y Bruselas. Este acuerdo “abre una nueva era” y “enormes posibilidades tres siglos después”, dijo el martes el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, en la radio Cadena Ser.

“Derribando el último muro”

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, visitará el miércoles la zona fronteriza, donde desde hace varias semanas trabajadores están desmantelando la antigua valla metálica y los puestos fronterizos que separan el enclave de España. “Por fin, después de cientos de años, será posible derribar el último muro que queda dentro de la Unión Europea”, se congratuló con satisfacción.

El jefe del Gobierno de Gibraltar, Fabián Picardo, estimó que este acuerdo permitió eliminar “las barreras físicas de una época pasada marcada por las tensiones”, conservando al mismo tiempo “las llaves de nuestra puerta de entrada”.

Las tensiones alcanzaron su punto máximo en 1969, cuando el régimen del dictador Francisco Franco cerró la frontera después de que Gibraltar votara abrumadoramente en un referéndum a favor de permanecer bajo soberanía británica. La frontera no se reabrió por completo hasta 1985.

Tensiones diplomáticas

Tras esta reapertura se formaron largas colas debido a las tensiones diplomáticas entre Madrid y Londres por la soberanía de este territorio, lo que llevó a España a reforzar sus controles.

A menudo “muchos trabajadores no sabían cuándo tenían que salir de casa para llegar a tiempo al trabajo” ni sabían a qué hora volverían a casa, dijo un dirigente sindical de la región española del Campo de Gibraltar, Manuel Triano Paulete. “Es importante que esta espada de Damocles desaparezca”, añadió el secretario general de CCOO (Confederación Sindical de Comisiones Obreras).

Con una economía basada en los servicios financieros y los juegos de azar en línea, Gibraltar –más pequeño que el Bois de Vincennes en París– tiene uno de los ingresos per cápita más altos del mundo.

El Reino Unido abandonó la Unión Europea en 2020, dejando sin resolver la relación entre Gibraltar -históricamente una importante base militar para los británicos- y el bloque europeo.

A finales de 2020, Madrid y Londres alcanzaron en el último minuto un acuerdo provisional, para mantener la libertad de movimientos en la frontera entre España y el Peñón. Pero la firma de un acuerdo definitivo tardó en materializarse.

España cedió Gibraltar a la corona británica en 1713 como parte del Tratado de Utrecht, pero nunca ha dejado de reclamar soberanía sobre él, lo que ha dado lugar a tensiones constantes entre Madrid y Londres.

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