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La fiscalía de Dunkerque (Norte) ha abierto una investigación sobre varios agentes de la marina nacional que participaron en operaciones de rescate de migrantes en el Canal de la Mancha, tras ser denunciados por realizar comentarios y comportamientos racistas que podrían haber puesto en peligro a las personas rescatadas.

La investigación se abrió “por cargos de insultos públicos por motivos de origen, etnia, nación, raza o religión” y de “poner en peligro la vida de otros”, afirmó el sábado la fiscal de Dunkerque, Charlotte Huet, confirmando las revelaciones del periódico Le Monde y del medio de investigación Lighthouse Reports.

Esta investigación sigue a una denuncia ante la Fiscalía presentada el 13 de abril por el Prefecto Marítimo del Canal de la Mancha y el Mar del Norte.

Unos días antes, un agente de la marina nacional había denunciado en una carta el comportamiento de cuatro compañeros durante “misiones de rescate en el mar de candidatos al exilio que deseaban unirse al Reino Unido, durante los meses de agosto y diciembre de 2025” en el barco “Ridens”, fletado por el Estado, explica Charlotte Huet.

“Las medidas de protección” se adoptaron tras este informe “y siguen en vigor”, subraya la prefectura marítima del Canal de la Mancha y del Mar del Norte (Prémar), sin detallar dichas medidas.

Migrantes calificados de “animales”

El artículo de Le Monde, publicado el sábado por la mañana, cita a una mujer que realizó misiones a bordo de los “Ridens” en 2025. Confiesa que un colega a bordo habría calificado a los migrantes rescatados de “animales” en su presencia y habría estimado que “habría que quemarlos a todos con un lanzallamas”. También describe una situación en la que los inmigrantes rescatados en el mar por los “Ridens” recibieron cada uno sólo una pequeña ración de agua de 33 cl para seis horas a bordo en un caluroso día de verano, mientras que, según ella, quedaban 1.250 botellas en reserva.

Desde 2023, los “Ridens” forman parte del sistema de vigilancia y salvamento establecido por el Estado en el estrecho de Paso de Calais, en la frontera franco-británica que los inmigrantes intentan cruzar periódicamente para llegar a Inglaterra, en condiciones peligrosas a bordo de embarcaciones improvisadas.

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Este barco de 40 metros de eslora, con base en Dunkerque, pertenece a la empresa privada SeaOwl y, según Prémar, su tripulación está formada por unas diez personas. SeaOwl no respondió de inmediato a las solicitudes de la AFP.

La investigación judicial, confiada al grupo de gendarmería marítima de la Mancha y del Mar del Norte, debería permitir “verificar los hechos controvertidos” así como “la calidad de las personas implicadas que, de ser confirmadas, llevarían a la competencia de la fiscalía militar”, precisó el fiscal de Dunkerque.

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