“Entonces, ¿vas a correr o no?” En los últimos días, la cuestión ha vuelto varias veces, de manera molesta, a oídos del líder de los socialistas, Olivier Faure. Presionado para resolver la incertidumbre por Raphaël Glucksmann y sus vecinos, pero también por el entorno de François Hollande, sus oponentes internos e incluso su círculo más cercano, el diputado de Sena y Marne guarda silencio y se niega a revelarse.
“Mi candidatura es su obsesión, pero esperarán a ver. Mi primer objetivo es impedir que gane la extrema derecha”, restan importancia en privado a quienes predican desde hace meses una candidatura común de la izquierda no melenconista, “de François Ruffin a Raphaël Glucksmann”.