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Rai, Sky y Mediaset mantienen el liderazgo, pero su ventaja se reduce. Los tres mayores operadores controlan todavía el 67% del mercado televisivo italiano: Rai con el 26,6%, Comcast-Sky con el 22% y Fininvest-Mediaset con el 18,5%. Una fotografía que refleja la fuerza de los titulares, pero también la velocidad a la que se mueve el centro de gravedad. Netflix, Dazn, Timvision, Amazon y Disney+ acaparan el 23,3% de los recursos del mercado televisivo (+11 puntos respecto a 2021). Ya no son invitados del sistema: son el cuarto polo, capaz de captar audiencias y suscripciones.

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El informe anual de Agcom, presentado por Giacomo Lasorella al Parlamento, describe un mercado menos estable de lo que parece. La televisión resiste, Internet gana terreno y los periódicos colapsan. El hecho más brutal se refiere precisamente a esto último. En 2025, la circulación de ejemplares en papel se habrá desplomado hasta los 1,2 millones diarios, un 9,3% menos en un solo año y casi una décima parte respecto a principios de siglo. Los ingresos de las editoriales cayeron un 7,9%; los procedentes de la venta de periódicos, incluido el digital, del 8,7%. Los productos complementarios perdieron un 23,6% y la publicidad un 5,7%. Sin fondos públicos, que hoy representan casi el 10% de los recursos del sector, subrayó el presidente de Agcom, parte de la edición ya superaría los límites de la sostenibilidad.

En cuanto al sector de la televisión, alcanzó unos ingresos de 8.900 millones de euros, un 0,6% más. Las ofertas pagas, online y tradicionales, representan la principal fuente de financiación con un 43,6%; luego vienen la publicidad, que cae al 34,5%, y los fondos públicos, incluido el canon del Rai, al 21,9%. Esto es una confirmación de que el dinero se destina cada vez más al acceso a contenidos y cada vez menos a interrumpir la publicidad.

La televisión sigue siendo el gigante de los medios tradicionales, con el 74,1% de los recursos; los periódicos y revistas caen por debajo del 21%. Pero la verdadera línea divisoria ya no existe entre la televisión y la prensa. Circula entre operadores nacionales y plataformas globales. En el sistema integrado de comunicaciones, Google ya ocupa el segundo lugar detrás de Rai con un 11,8%; Meta supera el 8%. La publicidad online pesa 7 mil millones y crece un 12,2%, mientras que la de los medios tradicionales se estanca en alrededor de 5 mil millones.

La inteligencia artificial añade una nueva capa al desequilibrio. Los motores de respuesta sustituyen a los motores de búsqueda tradicionales: el usuario ya no hace clic en el enlace, recibe una respuesta concisa. Para Lasorella, “ofrecer una respuesta basada en la inteligencia artificial, en lugar de recurrir a una pluralidad de fuentes, corre el riesgo de empobrecer la pluralidad de voces en el debate público”. Es una etapa industrial incluso antes que una etapa tecnológica. Si las plataformas absorben contenidos, los sintetizan y retienen el tráfico, los editores soportan los costos de producción periodística y pierden lectores, publicidad y suscripciones.

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