En los últimos años casi ningún otro sector se ha quejado tan fuerte de su situación económica gastronomía. Cuando finalmente quedó claro en septiembre que el gobierno federal acudiría en su ayuda, los restauranteros se sintieron muy aliviados. Con la reducción del IVA sobre los productos alimentarios la situación debería finalmente mejorar.

En el sector de la restauración, el tipo impositivo reducido del 7% está en vigor desde hace más de cuatro meses. Pero hasta ahora se han visto pocos de los efectos esperados.

Según datos de la Oficina Federal de Estadística, en los tres primeros meses del año en curso los precios del plato principal en los restaurantes no bajaron, sino que siguieron aumentando: un 0,5%. La tendencia de los precios no sugiere que los operadores de servicios de alimentación hayan repercutido en gran medida la reducción de impuestos a los consumidores.