¿El Falcone que atrae a la izquierda? Es solo él dando entrevistas que nunca salieron al aire. O, peor aún, aquel cuyas posiciones quedan expuestas en beneficio de una narrativa que lo ubicaría en el extremo opuesto de cualquier intento de reforma de la justicia. Sin embargo, hay audiencias, intervenciones y reflexiones poco conocidas, nunca sacadas a la luz y sobre todo incómodas para el público en general. Por lo tanto, no sorprende que nunca hayan aparecido en programas de entrevistas progresistas ni hayan sido leídos por ningún fiscal en televisión en vivo. Sin embargo, existen. Los encontramos escritos, en blanco y negro, en varios documentos de la Sala y están recogidos en un volumen que representa una especie de lección sin precedentes por parte del magistrado. Ideas claras y contrarias, nunca tomadas en consideración porque probablemente habrían obligado a la justicia a cuestionarse. Pero más que nunca conviene recordar lo que podemos leer en el libro de 367 páginas titulado Intervenciones y propuestas, 1982-1992 / Giovanni Falcone, publicado por Sansoni en colaboración con la Fundación Giovanni y Francesca Falcone.
Después del referéndum de 1988, el magistrado escribió: “¿Los italianos ya no nos aman? Por supuesto: somos incompetentes, mal preparados, corporativistas, irresponsables”. Sobre la competencia de los jueces, el pensamiento de Falcone (foto) fue aún más fuerte: “Debemos reconocer responsablemente que la competencia profesional del poder judicial está actualmente garantizada de manera insatisfactoria; lo que afecta directamente a los actuales criterios de contratación y a los relativos a la progresión en la llamada carrera, a la actualización profesional y a los controles relacionados, a la organización misma de las funciones y al nombramiento de los directivos”.
¿Y cuál fue su opinión sobre la ANM? “La crisis del colegio de jueces lo ha convertido cada vez más en una organización destinada a proteger los intereses de las empresas y cada vez menos en un lugar de defensa y afirmación de los valores de competencia en el sistema democrático”. El juicio sobre la actuación de los fiscales no ha mejorado, al contrario: “Me parece que ha llegado el momento de racionalizar y coordinar las actividades del fiscal, que hasta ahora se han vuelto prácticamente irresponsables por una visión fetichista de la obligatoriedad de la acción penal y por la falta de controles efectivos sobre su actividad”.
Y cómo no mencionar el golpe a los activistas de la justicia: “Procesar a alguien por un delito sin tener pruebas irrefutables que respalden su culpabilidad es prestar un pésimo servicio”.
Tampoco faltaron reflexiones sobre la “nivelación de los magistrados” provocada por “la ineficacia de los controles de profesionalidad que deben garantizar el CSM y los Consejos de la Magistratura”. Ahora esperemos a que alguien lea estas frases en la televisión: sería la única manera de hacer hablar a los muertos, respetando la verdad.