Según el sitio gubernamental VigiEau, al 15 de julio, 99 departamentos están afectados por medidas de control del acceso al agua: 43 en “crisis”, 27 en “alerta reforzada”, 16 en “alerta” y 13 en “vigilancia”. Las repetidas olas de calor a principios del verano de 2026 están secando ríos, debilitando los acuíferos y aumentando el número de órdenes de quedarse en casa.
En este contexto, la reutilización de aguas residuales depuradas adquiere una nueva dimensión. En marzo de 2023, Emmanuel Macron lanzó el Plan del Agua con un objetivo de ahorro del 10% para 2030, basado en la sobriedad y la reducción de pérdidas, pero también en la reutilización de las aguas residuales tratadas (REUT).
Hoy en día, alrededor del 1% de las aguas residuales tratadas se reutiliza en Francia, principalmente para riego agrícola, limpieza de calles o riego de espacios verdes, frente al 12% en España, el 8% en Italia y hasta el 90-95% en Israel, Singapur o Chipre, principalmente para riego y recarga de acuíferos. El objetivo es llegar al 10% a través de 1.000 instalaciones.
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Alternativas preferibles
Pierre-Louis Mayaux es investigador de ciencias políticas en el CIRAD y está especializado en el intercambio de agua, los conflictos de uso y los REUT. Precisa las comparaciones internacionales y lanza una advertencia: “ No me gusta que la gente diga que Francia llega tarde. Si no lo hicimos antes es porque había alternativas preferibles. REUT no es una panacea: el agua cuesta dinero y si podemos prescindir de ella, es mejor. Pero la pregunta surge hoy, dadas las presiones sobre el recurso”.