Soportó todos los obstáculos de la velada. Sobre el impulso de Joao Fonseca, brillante alzador de Novak Djokovic en tercera ronda el viernes, en este Roland-Garros. A un Central conquistado a la causa brasileña, gracias a una ruidosa colonia auriverde en las gradas. Y a la revuelta del sudamericano en un tercer set donde rompió dos veces antes de salvar seis puntos de partido. Jakub Mensik estuvo demasiado fuerte el martes por la noche (6-4, 6-3, 7-6) y será él quien jugará su primera semifinal de Slam contra Alexander Zverev el viernes.
El checo de 20 años, clasificado en el puesto 27 del mundo, buscó su lugar en las semifinales del Slam parisino con la ayuda de su talento y potencia de saque. Bloques de hormigón en el servicio, a una media de más de 200 km/h en las primeras bolas y, a menudo, subidas a la red impecables, un cóctel suficiente para desconcertar a Fonseca.
Bajo la mirada de Gustavo Kuerten
Pero el brasileño, bajo la mirada de su ilustre compatriota Gustavo Kuerten, sobre arcilla, hizo todo lo posible para que la velada durara para los espectadores en una Central con el techo levantado para protegerse de los aguaceros. Vigorizado, Joao Fonseca se separó para conseguir un juego decisivo en el tercer set, salvando seis puntos de partido en medio de los aplausos de la multitud, incluso obligando al árbitro a pedir silencio en múltiples ocasiones.
Un viento en contra que no sorprendió a Jakub Mensik, el hombre cuyos calambres y el calvario bajo la excavadora habían marcado Roland-Garros en la primera semana. “Estoy feliz de haber permanecido en este partido y de haber seguido luchando”, dijo muy sobrio el joven ante el micrófono de Alex Corretja al final del partido.
Sin embargo, será él quien intentará cerrarle el camino a la final a Alexander Zverev, favorito número uno del torneo tras las tempranas eliminaciones de Jannick Sinner y Djokovic. El martes por la tarde, el alemán asfixió al español Rafael Jódar, de 19 años, en tres sets (7-6, 6-1, 6-3). El viernes le espera otro representante de la próxima generación.