Ante los planes para un nuevo modelo de Opel con propulsión eléctrica china, el comité de empresa de Rüsselsheim advierte que se debe preservar el “ADN de Opel”. El plan de desarrollo de un nuevo SUV en colaboración con el socio chino Leapmotor, anunciado el viernes por el director de Opel, Florian Huettl, conlleva “oportunidades, pero al mismo tiempo también riesgos”, se lee en una comunicación interna del comité de empresa a los empleados a disposición de FAZ.
“Es necesario diferenciarlo claramente de otros modelos”, escriben los representantes de los trabajadores. El contexto: la empresa matriz de Opel, Stellantis, también vende vehículos Leapmotor en Europa. El SUV Leapmotor B10 también se producirá en la planta de Stellantis en Zaragoza, España, donde también se fabricará el nuevo SUV de Opel a partir de 2028.
Para preservar la identidad de la marca, “el diseño alemán y la ingeniería alemana de Rüsselsheim son esenciales”, escribe el comité de empresa. En este contexto es importante “abstenerse de los recortes de empleo previstos”. Stellantis anunció en abril que recortaría 650 de los 1.650 puestos de ingeniería en Rüsselsheim.
El comité de empresa también reiteró su exigencia de que la planta principal de Opel en Rüsselsheim necesita una perspectiva más allá de la producción en curso del Opel Astra. Se espera que el modelo sucesor se produzca exclusivamente en Rüsselsheim.
Respecto al nuevo SUV previsto, el jefe de Opel, Florian Huettl, afirmó que los componentes centrales de la arquitectura eléctrica deberían venir de Leapmotor, pero que el modelo será “diseñado y fabricado en Rüsselsheim”. Los ingenieros alemanes son responsables del chasis, los controles, la iluminación y los asientos. En términos de tamaño, este vehículo de la clase compacta se sitúa entre los modelos Frontera y Grandland.