Hace ya diez años, los europeos en las ferias comerciales se burlaban de los productos chinos toscos, técnicamente obsoletos y mal acabados destinados al mercado local o a la exportación a África o Oriente Medio. Hoy es todo lo contrario. Allí acuden todos los protagonistas de la industria automovilística mundial, fascinados por el progreso tecnológico de la electricidad y por una omnipotencia industrial que nada parece poder detener.
La feria bienal de Beijing, que se celebrará del 24 de abril al 3 de mayo, constituye una nueva y sorprendente demostración de fortaleza de los fabricantes chinos, que están ocupando posiciones de liderazgo en la industria global. Nueve de ellos se encontraban entre los 25 principales fabricantes del mundo en 2025. China produce ahora alrededor de 40 millones de vehículos ligeros al año, incluidos 15 millones de vehículos eléctricos, mientras que su mercado carece de capacidad para absorber “sólo 30 millones de coches, de los cuales 8 millones con motor eléctrico”, Así lo explica un informe de la Comisión de Finanzas del Senado publicado a principios de abril.
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De ahí también su obligación de exportar a toda costa. “con pérdida”. En funcionamiento las fábricas de fabricantes locales de exportación “57% de sus capacidades ” solo, asegura Alexandre Marian, director asociado de Alix Partners. El plan de Bruselas para la electrificación forzosa de los vehículos “Fue casi hecho a medida (para los chinos), les abrió el mercado europeo en muy poco tiempo”, resume Jamel Taganza, de la consultora Inovev.