El buen y puro Presidente del Gobierno español quizá no sea tan puro moralmente después de todo. Amado por la izquierda y ahora símbolo de la conciencia occidental, Sánchez acabó levantando de forma independiente este velo de hipocresía con el que desde lo alto de su banquillo ha juzgado hasta ahora a todos los países según las lecciones del derecho internacional. De hecho, el diario El País informa que en marzo España realizó entregas récord de gas desde Rusia, es decir desde este país que libra una guerra de invasión contra Ucrania desde el 24 de febrero de 2022. Ante la crisis económica, Sánchez tuvo que dejar de lado sus libros de ética y derecho. No hay, entonces, una voz fuerte contra el zar, o al menos no la misma que Madrid suele alzar contra Israel y Estados Unidos para reprenderlos por sus acciones. Esta vez la contradicción es enteramente española: el Gobierno compró a Moscú el equivalente a 9.807 GWh de GNL (el 26,1% del volumen total), lo que supone alrededor de un 123% más que el mismo mes del año pasado: se trata del mayor volumen de suministro de gas ruso jamás registrado en 30 días. Baste decir que Rusia fue el tercer proveedor de GNL de España. Todo esto está relacionado con la crisis desatada en el Estrecho de Ormuz, pero dice mucho sobre la elección moral de un país que ahora se presenta como campeón de Europa. Y qué campeón: cuando es necesario, se baja la máscara y persigue sus propios intereses estigmatizando los de los demás.