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Una barrera rota, un salto en la historia: ¡Sabastian Sawe es el primer hombre en correr una maratón en menos de 2 horas! El Maratón de Londres de 2026 entra con razón en los anales del deporte gracias a un récord legendario: el atleta keniano ganó los 42.195 km de Londres en 1h59’0, superando un límite que parecía inaccesible a cualquier ser humano y que lo condena al Olimpo del deporte mundial.

Una actuación de ensueño realizada por un hombre predestinado: antes de esta edición del Maratón de Londres, Sawe, entrenado por el italiano Claudio Berardelli, sólo había participado en tres carreras de esta distancia, venciéndolas todas con un tiempo entre 2h02’05 y 2h02’27. Una carrera histórica no sólo por el increíble récord de Sawe, que mejoró el anterior récord mundial en 65 segundos, sino también por las actuaciones de Yomif Kejelcha (1h59’41) y Jacob Kiplimo (2h00’28), ellos mismos por debajo del anterior récord mundial de Kelvin Kiptum (2h00’35 en Chicago en 2023). “Me siento bien, estoy muy feliz. Es un día inolvidable – exclamó Sawe después de cruzar la meta – todo el trabajo de los últimos cuatro meses ha dado sus frutos”.

Un planteamiento llevado a la perfección y que puso al keniano en perfectas condiciones psicofísicas, como demostró durante toda la carrera. El paso al descanso (1h00’29) está en línea con las expectativas, la segunda mitad de la carrera es una auténtica obra maestra: Sawe acelera entre el kilómetro 30 y el 35, donde corre en 13’54, y sólo Kejelcha se queda a su lado. En los cinco kilómetros siguientes, lo hizo aún mejor con un adelantamiento en 13’42 (2’45 de media), pero para escaparse del etíope necesitaba el mejor final jamás logrado: el keniano recorrió los últimos 2,195 kilómetros en 5’51 y encontró la escapada decisiva.

Una carrera increíble se desarrolló gracias a unas condiciones meteorológicas idílicas, que también permitieron a Tigst Assefa establecer un nuevo récord mundial femenino (2h15’41): temperatura de unos 12 grados, sol e incluso un ligero viento de cola al final de la carrera.

Un récord inimaginable durante mucho tiempo pero que también fue posible gracias a la innovación tecnológica: Sawe corrió con una zapatilla muy ligera en los pies, la Adidas Adios Pro 3, que pesaba 97 gramos. De esta forma, cayó una de las barreras más emblemáticas del atletismo y volvió a hacer retroceder el listón de los límites humanos.

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